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¿Cuál es la clave para convertir una pequeña startup en un  gran negocio? ¿Cómo mantener en una organización de cien personas ese “espíritu” que reina cuando hay sólo un puñado de ellas? ¿Cómo se puede mantener el compromiso inicial de una startup, a pesar de los giros y las oportunidades del camino?. En todos los casos la respuesta es igual: visión.

En un emprendimiento, la visión es la energía vital que impulsa al fundador, al co-fundador y su equipo a atreverse: atreverse a explorar, atreverse al desafío, atreverse a insistir, atreverse a seguir empujando, atreverse a tener determinación hacia el éxito.

La visión es la energía que provee al emprendedor y a su organización la habilidad de desempeñarse hacia el éxito, la que crea y establece el marco para la cultura, que es la columna vertebral de toda organización.

Debemos saber que al comenzar nuestro viaje con un emprendimiento nos encontraremos con todo tipo de situaciones que pondrán a prueba nuestra tenacidad, energía, perseverancia y resistencia. Sobretodo considerando que el emprendedor es el motor motivacional que necesita la organización, debiendo ser inspirador, fuerte y capaz de manejar todo tipo de situaciones, incluso en tiempos de cambio.

De hecho, grandes y exitosos emprendedores han logrado su propósito mediante el establecimiento de una visión clara y fuerte. Casos como Facebook, Google, Virgin, Tesla o incluso el gobierno de Dubai -donde vivo- cuentan con un emprendedor determinado que ha sido capaz de formular una visión clara y ambiciosa, la cual han preservado con puntos en común.

Por un lado, permanecen conectados al extremo con sus empresas y, por otro, han sido capaces de rodearse de gente grandiosa a la que también le han dado la posibilidad de ampliar la visión.

Esto permite a los empresarios mantener un control sobre el pulso de su empresa, mientras siguen conectados al mercado.

Un claro ejemplo es Mark Zuckerberg, fundador y CEO de Facebook, quien sigue dando personalmente la bienvenida a todos los nuevos empleados, a pesar de que en su compañía ya trabajan cerca de diez mil personas.

Sin embargo, el éxito de una empresa no es sólo definir y perseguir una visión, sino  que también transformarla en algo tangible y compartirla.

Esto último es fundamental, pues cuando la visión se extiende en toda la organización, se traduce en una cultura. Si eso no ocurre, si la visión no hace eco en el resto, es porque, finalmente, no es visión.

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