Más de un 40% de las empresas en América Latina utiliza cloud computing, según señala la consultora IDC. Y es que sus ventajas en seguridad, eficiencia, movilidad y escalabilidad ya resultan más que evidentes.

Como la mayoría de las organizaciones buscan incrementar su productividad, con los menos costos posibles, colaboradores conectados y una óptima relación y conocimiento de sus clientes, las mejores respuestas a esas demandas las entrega de manera satisfactoria el universo cloud.

La tendencia se encamina a adoptar un tipo de cloud híbrida, que ya algunos denominan como una «segunda ola de la nube». La primera podría decirse que llegó a comienzos del siglo XXI con Amazon Web Services y otros servicios de almacenamiento similares.

La actual “segunda ola” estaría caracterizada por el desarrollo e implementación de estrategias y/o plataformas para optimizar productividad, costos, eficiencia, crecimiento e innovación que combinen lo mejor de lo público y lo privado, en un mix o híbridos con una parte de aplicaciones en cloud y otras “on premise” o locales.

La nueva “cloud” implica, además, la consolidación de un cambio en el paradigma comercial de las tecnologías de la información, tanto a nivel de infraestructura, como de plataformas y software.

Ello porque ahora se cuenta con una oferta en calidad de servicio; capacidad de proceso (CPU) y almacenamiento (IAAS); servidor de aplicaciones (donde se van a ejecutar las aplicaciones) y base de datos (PAAS); y lo que comúnmente se identifica con “cloud” (SAAS).

Aunque en el pasado se desconfió de la seguridad que podrían entregar, la tendencia actual indica que los proveedores han hecho del “cloud” un desafío permanente.

No obstante, hoy la mayor preocupación está en la privacidad y confidencialidad, tanto de los datos e información corporativa como la data de los clientes. Para ello, la nueva ola sin duda planteará el reto de desarrollar no sólo las tecnologías claves, sino que también nuevas normativas, marcos regulatorios y estándares que la apoyen, pues en el ecosistema cloud todos deben hablar el mismo idioma, independiente de su origen y ubicación.

La segunda ola claramente puede acelerar la transformación digital y en esos términos ser una oportunidad que no puede ser desaprovechada para innovar, crecer y competir.

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