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El concepto de Big Data surge cuando los millones de gigabytes de información a los que se accede a través de los dispositivos digitales deben ser almacenados, gestionados y traducidos para ser utilizados eficaz y eficientemente en el mundo de los negocios.

Ahí caben desde una búsqueda por internet, un nuevo tweet, un nuevo amigo en Facebook hasta un nuevo “Me gusta”. Se trata de acciones sencillas que van generando una enorme cantidad de datos que, entre sí, pueden tener una relación (estructurados), ninguna relación (no estructurados) o simplemente alguna relación (semi estructurados).

También existen otras fuentes de datos como las transacciones comerciales, grabaciones de call centers, emails y dispositivos electrónicos.

Para dimensionar la cantidad de información que hoy se genera es clave dar algunos ejemplos: sólo en Google mensualmente se realizan más de 100.000 millones de búsquedas, en Youtube cada minuto los usuarios suben 300 horas de nuevos videos, en Chile el pasado Cyberday se generaron más de 900 mil transacciones, lo que implicó casi 25 mil nuevos clientes en los portales de e-commerce de las empresas participantes.

Toda esta información lleva a que las empresas estén cada vez más orientadas al conocimiento. Ellas buscan entender mejor las necesidades presentes y latentes de los clientes y los que no lo son. También, se estudian comportamientos en el pasado y se predicen las tendencias futuras. Con el resultado de este análisis las compañías fundamentan la toma de decisiones.

Es así como, este tipo de conocimiento, se puede aplicar áreas tan diversas como marketing, finanzas y operaciones.

Los desafíos de Big Data están relacionados con la Internet de las Cosas (IoT), concepto que está revolucionando las más variadas industrias. A grandes rasgos, consiste en instalar dispositivos (sensores), con algún tipo de conectividad inalámbrica, a casi cualquier objeto o animal. Una vez dispuestos los sensores, estos se comunican entre sí e informan a servidores centrales cuando se les requiere.

Esta fuente de información genera una nueva oportunidad para las empresas, ya que les permitirá que sus operaciones sean más simples, eficientes y productivas. Estos dispositivos permiten obtener información en tiempo real respecto de lo que está ocurriendo, dónde está ocurriendo y, en algunos casos, pueden interactuar con sistemas de inteligencia artificial para la toma de decisiones.

Big Data, sus usos e implicancia hacen exigencias a la industria TIC, una de ellas es la seguridad de la información. Es de especial importancia que las empresas cuenten con políticas de privacidad y seguridad de la información, porque un fallo de seguridad, un hackeo de cualquier plataforma, sistema, aplicación o herramienta online, supone un motivo de falta de credibilidad y desconfianza hacia la empresa, pero sobretodo una alerta inmediata por saber qué información han conseguido los ciberdelincuentes durante el ataque.

Asegurar la máxima protección de los datos es un elemento básico en cualquier proyecto de Big Data. Este tipo de irrupciones pueden producirse en cualquier entorno y en cualquier momento.

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