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Al año 2016 había cerca de 1.074.000 empresas registradas en el Servicio de Impuestos Internos (SII) a lo largo de Chile, cifra que obtiene un crecimiento anual cercano al 1,4%.

Ahora bien, si cada empresa está compuesta por actividades industriales, desarrollo de productos, actividades mercantiles o prestación de servicios, podremos inferir que existen muchísimos problemas por resolver en cada una de estas: dificultades en cómo se comunican, funcionamiento de sus cadenas de suministro, manejo de su inventario, entre otras.

Todas estas problemáticas deben ser resueltas por parte de las empresas. Pero, ¿son suficientes las capacidades internas para resolver todas las problemáticas y necesidades que se detectan? ¿Todas cuentan con recursos suficientes, como personal especialista o altos capitales para cubrir los costos operacionales requeridos? Claramente, la respuesta para estas interrogantes es “no”.

Nuestra experiencia en el Centro de Innovación, Emprendimiento y Tecnología de la Universidad Adolfo Ibáñez (Ciet UAI) ha demostrado que no todas las empresas (chicas, medianas o grandes) están dispuestas a invertir en resolver problemáticas internas, ya que los plazos y costos para resolverlos son altos, o los tiempos de trabajo de los colaboradores no son suficientes para que se puedan dedicar a realizar actividades que no estén medidas en sus KPIs (indicador clave de desempeño, por su sigla en inglés).

Pero si resolvieran esos problemas, es muy probable que el impacto sea altamente positivo y hasta mejoraría otros indicadores relacionados con la eficiencia de la empresa.

Tal vez signifiquemos la innovación como la incorporación de nuevas tecnologías que permitan mejorar los procesos productivos. O el desarrollar nuevos inventos como resultado de la investigación y desarrollo.

Pero innovación tiene diversas ópticas: procesos, métodos, mejoramiento, adaptación, emprendimiento, alcance y desarrollo de nuevos productos o servicios que resuelven problemáticas no detectados anteriormente. En resumidas cuentas, transformar un problema o necesidad en una oportunidad.

Y acá también encontramos otro concepto, la innovación abierta. Este tipo de innovación busca justamente abarcar la mayor cantidad de las ópticas antes mencionadas con una finalidad: transformar los problemas o necesidades en oportunidades de negocio mediante soluciones (creación de valor), y en donde las empresas deben tomar un rol estratégico que permita capturarlas para mejorar sus índices internos o externos de desempeño.

Hoy debemos proponernos como actores a favor del desarrollo y productividad, contagiar a las empresas con la importancia de incluir la innovación en sus estrategias de crecimiento y desarrollo.

Ser una empresa innovadora también significa entender que debe capturar valor desde fuera (en el ecosistema de emprendimiento, buscando startups y emprendimientos de alto impacto) y hacerlos parte de la compañía para que a futuro, puedan aumentar y mejorar la productividad y desempeño de las empresas.

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