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A diferencia de una fórmula convencional, la construcción modular desarrolla versatilidad, dinamismo y eficacia.

La Real Academia Española (RAE) señala que innovación es “creación o modificación de un producto y su introducción en un mercado”. Algo que se relaciona con el citado modelo de construcción, ya que se busca conceder un servicio cómodo, práctico y de acuerdo a las necesidades del cliente.

Si bien las construcciones modulares comienzan en Chile en los clásicos campamentos mineros, en donde los trabajadores vivían en esta fabricación poco clásica durante los turnos laborales. La pregunta es ¿por qué no ampliar y traspasar esa perfecta, económica e innovadora construcción a nuevos horizontes como oficinas, casas e incluso hoteles?

Chile es un país de tradiciones, por lo que en la mayoría de los casos se opta por modelos ya establecidos y conocidos, bajo cimientos que se traspasan de generación en generación.

La propia construcción modular ha ido evolucionado con el tiempo, permitiendo responder a la pregunta del por qué es más conveniente optar por este tipo de fabricación: es significativamente más económica que las otras alternativas del mercado para la vivienda; el tiempo de entrega es mucho más reducido, ya que se fabrica en una planta; una casa modular se entrega full equipo, llegar y amoblar; y –finalmente- la flexibilidad.

Se trata de viviendas fácilmente ampliables, que se van ajustando en el tiempo de acuerdo a las necesidades de espacios. A eso suma que existen diversas opciones para obtener una construcción modular: venta o arriendo.

Este tipo de fabricación (que puede concretarse en baños, oficinas y bodegas, entre otros) además se puede arrendar por un tiempo y fin determinado, sin la necesidad de comprarla, lo que hace mucho más fácil el negocio para un empresario o microempresario nómade, por ejemplo.

El punto de partida de toda construcción corresponde a un análisis completo de donde va a estar situada la fabricación, ya sea tipo de suelo, orientación de la casa, oficina u hotel, definición de los materiales, entre otros.

Este último punto es el de mayor importancia. Siempre al trabajar, en el rubro que sea, la materia prima debe ser de primera calidad, ya que se asegura un trabajo duradero y seguro, los que -a su vez- suelen ser menos contaminantes y generan menos impacto en el medio ambiente, a diferencia de una casa convencional.

Sólo un ejemplo: la fabricación de un metro cuadrado de edificación estándar equivale a una combustión de más de 150 litros de gasolina, por lo que cada metro cuadrado construido conllevaría una emisión de 0,5 toneladas de dióxido de carbono y un consumo energético de 1600 kWh (que variaría en función del diseño del edificio), solo considerando el impacto de los materiales.

La construcción modular abre así un abanico de ventajas, tanto económicas como medioambientales, pero -sin duda- la más significativa es la innovación y la capacidad de vivir bajo el alero de ella.

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