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El software como servicio (SaaS) se está incrementando, tanto en las grandes empresas como en las pymes, de todos los sectores. Este crecimiento ha sido transversal dentro de las organizaciones, ya que, independiente del área operativa, para cada función apoyada por la tecnología hay una solución SaaS detrás, ya sea un ERP financiero, un CRM para el manejo de oportunidades y relaciones con clientes o un sistema de inventarios. La forma más dinámica para implementar tecnología útil es a través de una solución SaaS.

Ya para el 2016 su uso había crecido más de un 30% en relación al período anterior y se prevee que el uso de esta modalidad se duplique de acá al 2020, según datos de Synergy Research Group. Esto, principalmente, debido a sus ventajas de ahorro, accesibilidad y seguridad. Estas soluciones son mucho más accesibles, algunas llegan a estar a un nivel de suscripción, es decir, pagar por utilizar, lo que se contrapone con los grandes proyectos de implementación de sistemas, disminuyendo los costos y aumentando la disponibilidad.

En este formato, los aplicativos están diseñados para acceder a ellos desde cualquier dispositivo. No obstante, no hay tema más importante para las empresas que la seguridad de sus datos y este tipo de sistemas garantizan por contrato la integridad y confidencialidad de la información, utilizando herramientas que permiten la encriptación y evitar así accesos no deseados.

Las soluciones SaaS al ser sistemas que están en constante y permanente actualización, son en sí mismas una novedad, ya que van adaptando mejoras y nuevas tecnologías, transformando a cada software en una herramienta cada día más funcional, flexible y potente.

Un ejemplo de esto es la integración de aplicativos SaaS con soluciones de Inteligencia Artificial, donde se ha logrado potenciar sistemas simples (como un registro de pedido de compra) a reconocer compras previas, llegado a sugerir otros productos y servicios de acuerdo a comportamientos anteriores del cliente.

Los grandes proveedores han hecho de la nube su nuevo hogar, llevando todas sus soluciones y aplicativos a versiones web y que llegan a ser consumidas tal como lo son un sistema SaaS.

Con todo, independiente del objetivo operativo que se desea cumplir con una solución SaaS, parte clave del éxito y uso está en la flexibilidad compartida entre empresa y sistema. Por más que una solución SaaS sea flexible, la empresa no puede presentar una extrema rigidez en su uso.

Un sistema SaaS está diseñado para que las empresas no tengan que adaptarse y cambiar su cultura hacia un sistema, sino que el software es el que se adapta. Es correcto evaluar cómo se están llevando todos los procesos internos, mejorar algunas prácticas y estandarizar procesos que no lo estaban, de manera de que el sistema trabaje como la empresa realmente necesita.

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18/06/2018 / Columnista: Bernardo SeguraPresidente Informat

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