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La gravedad, como observó Newton a través de la famosa manzana, mantiene a los objetos en la superficie tierra, ya que todo es atraído al centro del planeta. Esta fuerza también controla la órbita de los planetas alrededor del sol, la forma que la luna gira en torno a la tierra y hasta las marejadas que podemos observar en nuestros océanos.

De la misma forma, el centro de gravedad cultural en una organización es la fuerza que mantiene a sus colaboradores alineados, sin embargo, puede limitar o hacer imposible su capacidad de innovar.

El centro de una organización está representado por su líder, su CEO, que es el que introduce una cultura reflejada en estilos de trabajo, políticas de contratación, niveles de riesgo, flexibilidad y cooperación en sus equipos de trabajo.

Un líder que promueve minimizar el riesgo también puede limitar el probar cosas nuevas: procesos, metodologías, sistemas y hasta nuevos equipos y personas. Esto se traduce en que las personas no son incentivadas para tomar riesgos, ya que en la cultura en que nos encontramos, los errores no son premiados, sino más bien castigados dado que no se profundiza en su inmenso potencial de aprendizaje.

Se han realizado múltiples investigaciones académicas que demuestran que los equipos interdisciplinarios son más creativos al momento de innovar. Programas como el dLab de iCubo UDD también demuestran esto en la práctica, en donde, los resultados de la interacción de estudiantes de cinco facultades muestran resultados únicos, solo dado en el contexto de colaboración radical en el cual se encuentran.

Lamentablemente esta no es la norma y, muy por el contrario, en muchas organizaciones los equipos siguen siendo planos y poco diversos, ya que la política de contratación siempre vuelve a su centro de gravedad cultural.

Es casi imposible que una persona pueda sacar adelante un proceso de innovación por sí sola. Para innovar se requiere generar espacios de mucha confianza entre los sujetos, para así poder co-crear, compartir y así progresar. Esto nuevamente depende de la cultura existente y si esta genera espacios para la cooperación.

Muchas veces no hay ningún incentivo que promueve la cooperación interna en una organización, ni mucho menos una búsqueda de espacios para co-crear fuera de la organización, junto con proveedores y hasta con rivales.

Cuando uno se embarca en proceso de innovación es difícil generar una carta Gantt y cumplir estrictamente con plazos. Innovar requiere un pivoteo constante, muchas veces volviendo al punto cero para partir nuevamente. Esto obviamente requiere el sustento de una cultura que lo permite y que no interfiere mayormente. Por esta razón es tan importante apoyar a aquellos valientes que se ponen “los zapatos anti gravedad” en sus organizaciones para intentar innovar.

Mirar más allá del horizonte hoy en día es primordial independiente de la industria en que uno se encuentre. ¿Para qué innovar si la empresa sigue creciendo y rentando con su modelo de negocios existente? Aquí es donde un verdadero líder se distingue ayudando a generar culturas de ‘cero gravedad’ para hacer florecer la innovación.

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