En el primer decenio del siglo XXI, hemos observado que la brecha entre la imaginación y la realidad es cada vez más tenue. La revolución en ámbitos como la inteligencia artificial y la robótica, sumado al impacto de lo que se ha denominado Internet of Things o Internet of Everything, se traduce en la generación de “nuevas ofertas de valor”.

Lo anterior ha dado paso al surgimiento de nuevas formas de relaciones empresariales que se articulan en torno a ese novedoso concepto, dejando atrás la tradicional perspectiva de la Cadena de Valor proveedor-cliente y desplazándose a una concepción de colaboración o de orquestación empresarial, a través de nuevas combinaciones, en el desarrollo de una oferta distinta al cliente.

Este fenómeno emergente, en el cual dos o más empresas, que incluso pudieran no tener una relación de negocios y participan en sectores distintos, encuentran una razón por la cual colaborar, haciendo algo que ninguno de los dos podría hacer por separado, es la Co-Innovación.

La voluntad de dos empresas por innovar conjuntamente es una práctica que está en un proceso de ignición y generando un cambio en la estrategia endogámica tradicional de pensar en clave, es decir, desde lo que ocurre en su sector, apareciendo ahora nuevas y perspectivas destinadas a crear algo nuevo.

La economía del siglo XXI, posee tres características clave: es global, favorece elementos intangibles (ideas, información, conocimiento y relaciones significativas) y está profundamente conectada. A eso sumemos las estrategias de crecimiento y creación de valor, que apuntan a responder a la pregunta de cómo crear y coordinar redes para capturar oportunidades que otros no ven.

Ya hace 15 años, “Cluetrain Manifiesto” entregó un planteamiento acerca del impacto de internet en las empresas, los trabajadores y los consumidores y las nuevas reglas que cambiarían la forma en que hacemos negocios. Al observar la realidad de 2016, ya no podemos plantear una empresa desde la perspectiva exclusivamente de la oferta, sino desde la sintonía con la demanda.

Innovar desde la demanda es una voluntad que no se hace realidad hasta que el mercado no la acepta, es decir, hasta que es parte de una experiencia exitosa de compra y consumo que comprende y se conecta con los deseos y necesidades insatisfechas de los clientes. En la actual sociedad de consumo, innovar desde lo auténtico y honesto es un concepto que surge con la finalidad de proporcionar una satisfacción real.

Un ejemplo concreto es el caso de Toyota y Microsoft, que se han aliado en un proyecto de Internet of Things de Infotainment (concepto que integra los conceptos de información y entretenimiento) denominado Toyota Connected, para entregar una mejor experiencia de conducción, de manera integrada a los servicios web de Microsoft Azure en la nube.

Tenemos en frente un futuro que consiste en multiplicar las capacidades de la empresa para que emerjan nuevos productos y servicios. La co-innovación ya no es un hecho aislado, se está transformando en una práctica relevante para el desarrollo de nuevos modelos de negocio que respondan a las necesidades de la cultura digital e hiperconectada que está en pleno apogeo.

Existe una gran oportunidad de combinar conocimientos y habilidades para resolver desafíos de negocio, logrando identificar nuevas formas para crear productos y servicios, en territorios comunes y generando beneficios cruzados.

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