Ya lo dijo el ministro de Hacienda, “la inteligencia artificial no es ficción, vamos a tener que convivir con esta tecnología”. Y no solo con la inteligencia artificial sino también con la internet de las cosas, edge computing, blockchain y podría seguir enumerando unas cuantas más.  El punto es, cuán preparados estamos para hacerlo.

De acuerdo a la primera Encuesta Nacional de Percepción 2018 realizada por ProPyme, el 83%  de los pequeños empresarios considera vital el uso de  internet en el quehacer de su empresa. No obstante,  solo el 53% tiene página web y apenas el 21% vende en línea a través de ella.

El panorama no se ve mejor entre los ejecutivos nacionales. Según una  encuesta llevada a cabo por la  empresa Redd,  un 35% de ellos ni siquiera  conoce el término internet de las cosas. Mal, pues  las pymes que usan  internet en sus procesos aumentan un 67% su productividad, como señalan datos aportados por del Instituto Empresa de España.

Lo concreto es que, en pleno 2018, con importantes avances y tecnologías capaces de llevarnos a un mejor desarrollo, productividad y calidad de vida, la brecha digital aún persiste y es cada vez más urgente acortarla para no quedar atrás.

Cuando el 90% de las empresas que mueven la economía en Chile son pymes y de ellas más el 15% no sobrevive al primer año por no adaptarse o incorporar nuevas tecnologías para enfrentar de mejor manera la economía digital, es evidente que en algo estamos fallando a la hora de inspirar a estas empresas para digitalizarse y avanzar en la era de la información.

Sin duda, es fascinante lo que puede hacer la inteligencia artificial, la internet de las cosas u otras nuevas tecnologías, pero el desafío mayor está en cómo las adaptamos a nuestra realidad-país y logramos que puedan ser aprovechadas por la gran mayoría de las empresas y no solo por unas pocas.

Esa tarea debe ser de todos, tanto de proveedores de tecnología, incorporando estas tendencias en sus productos y servicios; del Estado, optimizando los accesos y dando las facilidades para que las empresas puedan capacitarse y optar a estas novedades; y también de las universidades, apoyando en investigación, desarrollo y educación digital.

Las tecnologías de la información bien aplicadas a los procesos empresariales hacen la gran diferencia  para que una empresa sea exitosa, productiva, sobreviva en el tiempo y, en definitiva, sea un aporte al desarrollo del país. Aprovechemos la oportunidad que nos entregan para terminar de una vez por todas con la brecha digital que lamentablemente sigue presente.

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