¿Qué pasaría si en Chile los jóvenes con brechas socio-técnicas tuvieran acceso a herramientas y oportunidades para generar innovación de alto impacto?

Cada vez que vuelvo a leer el artículo de VivekWadhwa, donde predice que los emprendedores que surjan en los próximos 30 años vendrán de barrios emergentes de China, Brasil o Chile, me hacen más sentido la cruzada de crear el “Start-Up Chile del Pueblo”, para impulsar la revolución de la innovación “Bottom-Up” (de abajo hacia arriba) tal como lo hizo India.

El que me diga que las brechas de capital social, económico e intelectual son imposibles de acortar en poco tiempo, no tiene más que leer el caso del experimento de Nicolás Negroponte en Etiopía para darse cuenta que está equivocado. Las evidencias que nos entregan procesos de “apropiación tecnológica”, dan cuenta de que mediante nuevos modelos formativos  es factible acelerar las capacidades y habilidades emprendedoras e innovadoras de quienes han quedado rezagados en sus etapas de desarrollo educacional.

Hoy las Escuelas y Universidades de paíseslíderes en educación como Finlandia, Israel o Singapur, forman a sus estudiantes mediante el diseño de proyectos, la conexión con la realidad, el estimulo del trabajo en equipo, la instauración de un pensamiento global y la capacidad de poder llevar a cabo soluciones replicables y escalables en cualquier parte del mundo. Este enfoque difiere de lo que hoy hacen las escuelas públicas e instituciones de formación técnica en nuestro país. Sin embargo, la carrera aún no está perdida.

Junto a un grupo de amigos (algunos de ellos liderando importantes iniciativas de emprendimiento e innovación en Chile) nos dimos la tarea de crear un proyecto piloto que fuera en esta dirección. Fue así como llegamos a “Innovación Sin Fronteras”, un programa de entrenamiento intensivo de 4 semanas con facilitadores y mentores de primera línea. Para esta versión 1.0 trabajaremos con jóvenes talentos provenientes de institutos y centros de formación técnica de Santiago. La idea es probar que es factible acelerar la capacidad de emprender e innovar en jóvenes con potencial pero con ciertas carencias de redes y oportunidades, con el propósito de escalar esta iniciativa durante 2014 y llegar a la mayor cantidad de jóvenes con brechas socio-técnicas posible.

Soñamos no solo con que el próximo Mark Zuckerberg salga de Chile sino que éste provenga de un barrio vulnerable, que es donde se aloja precisamente el know how que da vida al llamado Pensamiento Lean, tan de moda hoy en las incubadoras y aceleradoras de negocios, que no es otra cosa que la capacidad de identificar los desperdicios, usándolos y/o eliminándolos para tener así una solución escalable y replicable que impacte al mundo entero. Como dijo alguna vez John Lennon: “Podrán decir que soy un soñador, pero no soy el único y espero que algún día, se unan a nosotros”.

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