Cuando el documental de Al Gore, La verdad incómoda, fue estrenado en 2006, algunos criticaron fuertemente al exvicepresidente de Estados Unidos y su filme sobre calentamiento global, tildándolo de alarmista. Trece años después, ante la contundente evidencia y consenso científico, muy pocos se atreven a negar que estamos enfrentando una emergencia climática con consecuencias palpables y cada vez más visibles.

El último titular al respecto salió hace algunos días en varios medios de comunicación: “Más de 11 mil científicos de todo el mundo advierten que la humanidad está enfrentando una emergencia climática”. Se trata de un estudio firmado por 11.258 investigadores de 153 países, donde se proponen seis grupos de medidas para cambiar el complejo panorama que enfrenta el planeta.

Más allá del diagnóstico, ampliamente aceptado por la mayor parte de la sociedad, cabe preguntarse qué podemos hacer desde el sector privado para contribuir a la lucha contra este fenómeno. No estamos hablando sólo de reducir la huella de carbono, o de implementar medidas de mitigación o manejo de residuos —todas bienvenidas, por cierto— sino de poner nuestra capacidad de desarrollar investigación e innovación con impacto social.

Uno de los puntos tratados por los científicos firmantes del estudio mencionado consiste en restaurar y proteger ecosistemas como bosques, praderas y manglares, lo que contribuiría a la disminución del dióxido de carbono atmosférico, gas clave del efecto invernadero. Esto, en un contexto en que una seguidilla de incendios forestales de gran magnitud ha asolado a California, la Amazonía, Australia —país que vive su peor sequía en 100 años— y recientemente a la región de Valparaíso, en nuestro país.

«El llamado es a buscar nuevas formas de enfrentar esta enorme problemática en todos los niveles de la economía, en el sector público y privado, para integrar innovaciones que nos permitan tomar medidas efectivas de mitigación».

Solo en Chile, en enero de 2019, se registraron en promedio 50 incendios por día, una cifra dramática que como sociedad no nos podemos permitir, no solo por el costo ambiental, sino por el impacto sobre las comunidades afectadas. Y las proyecciones para esta temporada son aún menos alentadoras por el aumento esperado de temperaturas en verano.

Al parecer, las soluciones para alertar tempranamente su ocurrencia —ya que prevenir es complejo en un escenario local donde, de acuerdo a cifras de Conaf, un 99,7% de los eventos son provocados por descuidos y/o negligencias—, no están siendo suficientes, por lo que urge desarrollar tecnología acorde al desafío actual. En Entel Ocean – área digital de Entel dedicada a desarrollar soluciones innovadoras en múltiples frentes, desde smart cities, hasta data managment y telemedicina- estamos trabajando en implementar “Sea the Forest”, un sistema de alerta y monitoreo forestal que utiliza tecnología IoT (Internet of Things), con el que podemos alertar tempranamente incendios en bosques, a través de sensores que detectan emanaciones hasta doce minutos antes que las tecnologías utilizadas hoy en el país.

Otras compañías globales y nacionales están trabajando en soluciones con drones, sensorización, predicción de trayectoria del fuego, nuevos productos para apagar incendios y un sinfín de innovaciones que van más allá en el combate de las llamas.

Por eso, el llamado es a buscar nuevas formas de enfrentar esta enorme problemática en todos los niveles de la economía, en el sector público y privado, para integrar innovaciones que nos permitan tomar medidas efectivas de mitigación y así proteger la naturaleza y los bosques, pilares fundamentales para enfrentar la emergencia climática que ya nadie puede negar.

Sin comentarios Deja tu comentario