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Según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la producción minera de Chile cayó 6,1% interanual en el mes de junio, producto principalmente de una menor extracción y procesamiento de cobre.

Los datos proporcionados por el INE plantean un escenario desafiante no sólo para esta industria, sino que para todo el país, por la importancia que tiene para su PIB la actividad extractiva.

El ciclo económico ha estado aparejado con la caída del precio de los commodities, lo que ha llevado a las principales mineras a implementar diversos planes para reducir sus costos y adaptar sus procesos productivos.

Lo cierto es que, por el momento, dicha estrategia ha permitido “surfear la ola”, pero llegará un punto en que se va a requerir un nuevo impulso para no perder el equilibrio y caer de la tabla. La razón es muy sencilla: la reducción de costos no puede mantenerse indefinidamente y -tarde o temprano- el sector minero tendrá que buscar nuevos enfoques para encarar este tipo de contextos.

John F. Kennedy, el trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos, tenía una frase muy interesante para definir este tipo de situaciones: “Los chinos utilizan dos pinceladas para escribir la palabra crisis. Una significa peligro y la otra, oportunidad”.

Es a partir de esta mirada que debe observarse la coyuntura y cambiar el paradigma para pasar de ser un país esencialmente “extractor” a uno que agregue valor desde su experiencia y capacidad para desarrollar tecnologías enfocadas en el ámbito minero.

Chile es el mayor productor de cobre del planeta, con cerca de 5,6 millones de toneladas producidas al año, equivalentes a casi un tercio de la producción mundial. Además, somos capaces de hacerlo en faenas que están en medio del desierto, a miles de metros de altura y en climas inhóspitos.

¿Qué hay detrás de todo esto? Básicamente, somos dueños de un activo mucho más importante que la vida útil de nuestros yacimientos: tenemos un know how, que llevado a la creación y aplicación de nuevas tecnologías, puede dejarnos grandes réditos.

Hoy gran parte de las oportunidades de innovación en este rubro van de la mano con el diseño de nuevas soluciones, sean software o hardware, que pueden implementarse en el mundo minero como parte del proceso de Transformación Digital, que ya vemos en muchas otras industrias.

Y si bien muchas firmas chilenas ya están incursionando en este terreno, aún tenemos un largo camino por delante si queremos llegar a casos como el de Australia, país donde los proveedores mineros son el tercer rubro exportador.

Sin duda, esta nueva mirada es parte de una “definición país” mucho más amplia y que ciertamente, no puede ser adoptada sólo con lo que se dice aquí.

Pero la idea es -al menos- plantear la necesidad de avanzar hacia nuevos enfoques más innovadores que apunten a fortalecer el sector productivo más importante del país, sobre todo si consideramos que en Corea del Sur se invierten US$1.400 en I+D por trabajador ocupado, mientras que en Chile apenas US$40.

La tecnología no sólo posibilita nuevos modelos de gestión, sino que además la aplicación de herramientas como la telemetría, Big Data, cloud y soluciones de IoT que permiten extraer, transmitir y analizar millones de datos en tiempo real.

Los datos se transforman, a su vez, en información útil y clara para mejorar la toma de decisiones, aumentar los índices de eficiencia, prevenir fallas en los equipos, establecer modelos analíticos para optimizar procesos y aumentar la seguridad en las faenas, entre muchas otras cosas que podríamos mencionar.

Por todo lo anterior, la transformación digital y el desarrollo de innovación tecnológica deben estar en la base de la visión estratégica de las autoridades, de las compañías mineras y de las más de cuatro mil firmas que son proveedoras de este rubro en el país.

La oportunidad está a la mano: invertir en I+D para la creación de nuevas tecnologías y soluciones no es una característica de un país desarrollado, es una condición para serlo. Especialmente, si por un instante nos ponemos a pensar qué nos puede dejar realmente la minería cuando se acabe el cobre.

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