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Para el país se requiere una visión innovadora de largo plazo, transversal a los diversos ámbitos de la sociedad, en el que internet y las tecnologías de la información y comunicaciones (TIC’s) sean el eje central; y en el que las ideas, las buenas prácticas y la ejecución de ellas se lleven a cabo en conjunto entre el Estado, la empresa privada y la academia.

Estos tres estamentos deben aunar esfuerzos en conjunto y comprender que el futuro digital está en nuestras manos y depende de los proyectos, las decisiones y de las inversiones que hoy emprendamos.

Un reciente informe global de internet elaborado por ISOC llamado “Paths to our Digital Future”, indica que se acercan importantes retos y oportunidades. Entre ellos, los significativos avances que implican la inteligencia artificial e internet de las cosas, tecnologías que -a la par- podrían transformar nuestra sociedad en una similar a la de Orwell, vigilada de manera permanente.

Más aún, la cada vez más creciente preocupación por la seguridad podría influir en una paulatina y permanente reducción de la libertad y los derechos personales.

No obstante, es indiscutible que internet ha sido una revolución transversal en la forma en que nos comunicamos, trabajamos y socializamos; evidentemente, nos ha entregado la posibilidad de usar la tecnología para mejorar nuestras vidas en todo ámbito.

Y para que ello siga por esa senda, es vital tomar buenas decisiones ahora, pues de la estrategia que en la actualidad diseñemos dependerá nuestro futuro digital.

Si queremos un mejor transporte público, un sistema moderno y expedito de atención y gestión, un aire limpio, compañías productivas y eficientes, capaces de competir a nivel global, entre otros desafíos se requiere que el Estado, la empresa privada y la academia sintonicen en una mirada a largo plazo.

Las bases para una estrategia a nivel país existen y se debe seguir trabajando en conjunto para que nuestro futuro digital sea muy auspicioso.

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