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Emprender e innovar tienen muchas cosas en común, pero sólo una de ellas es la esencial: la capacidad de trazar un objetivo y diseñar un plan para lograr ese fin.

Ahí nace todo, esa es la magia de los procesos creativos que están detrás de cada iniciativa, y es la razón fundamental por la que una persona decide comenzar este camino de logros y fracasos, pero sobre todo de aprendizaje.

Y esa es una consecuencia innata de plantearse este desafío dónde sí o sí aprenderás. Si tu emprendimiento logra ser exitoso aprenderá de él en cada etapa, en cada avance, en cada meta cumplida, pero de lo contrario aprenderás del fracaso, de identificar cual fue el problema principal y las razones que movilizaron ese resultado.
Sin embargo, existen formas de apalancar ese riesgo y disminuir las posibilidades de fracasar, y no te hablo de inversión, modelos de negocios o diseño de productos y servicios, te hablo de tu capacidad personal de enfrentar los miedos y temores.

De eso se trata emprender cualquier tipo de aventura, más allá de los negocios, dónde siempre tendrás que vencer un miedo para comenzar.

Tienes que tener de antemano la disposición a superarte, a saber que para correr los 42k en algún momento te cansarás y deberás sacar fuerzas de tu interior, que para mejorar tu alimentación tendrás que dejar algunas cosas que tanto disfrutas pero que tanto daño te hacen, que tal vez es el momento de dejar atrás esa relación que dejo de ser amor y ahora es costumbre, que debes dejar de hablar y hablar tanto de ese viaje y comprar ahora los pasajes, que debes decantar esa idea y transformarla en un negocio cueste lo que cueste…eso se llama determinación, y es la mejor herramienta para vencer al miedo.

Sin embargo, la determinación no lo es todo, si deseas emprender con una buena idea tienes que tener un objetivo, un fin, un sueño por cumplir, una meta por lograr.

Una iniciativa comercial no funciona sin un horizonte, sin una planificación estratégica, por lo que debes trazar un objetivo principal en este plan, y a él asignarle objetivos específicos, y actividades tanto técnicas como comerciales, y a cada una de ellas debe tener un resultado asociado e indicadores que los midan.

Pero sobre todo, tu emprendimiento debe tener impacto, y ese impacto no basta con que sea económico, recuerda que no hay mayor gratificación que aportar a la sociedad y el medioambiente.

Pero tu emprendimiento no puede tener vida sin ti, por eso te invito a que antes de trazar el objetivo de tu empresa, determines el tuyo. Que deseas en la vida, dónde quieres estar, cuáles son tus preocupaciones y como las resolverás ¿Has escuchado aquello que le llaman proyecto de vida?, bueno es precisamente lo mismo, debes plantearte objetivos y un plan para cumplirlos.

En Origo Lab hemos creado Armonik, un programa que es totalmente gratuito y dónde hablamos precisamente de esto: del poder de la mente y la determinación, y como orientar a las personas a descubrir sus objetivos y alcanzarlos, y no sólo en este eje, también desde el punto de vista del alma, el cuerpo y el espíritu. www.armonik.cl
Toma el desafío ahora, no mañana ni pasado, este es el momento en el que debes cambiar tu vida y transformar tu sueño en una realidad tangible.

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09/04/2018 / Columnista: Sharif LaibeDirector ejecutivo Origo Lab

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