Ser independiente es simplemente genial. Para muchos un sueño… una aspiración… tan cerca pero tan lejos. Cuando una persona puede tomar sus propias decisiones, en un espacio en que lo personal y laboral están mucho más vinculados, creo que no es temerario decir que incluso se puede ser mucho más feliz.

Y es que el peor día laboral de una persona independiente siempre será más positivo que el mejor día de un empleado, o alguien que no goce de la libertad que da el ser autónomo.

Hablamos de independencia laboral a todo nivel, no sólo de tener empresa, proyectos o negocios propios, o de estar libre de un jefe. Hoy en día Internet, la economía digital y globalizada, pone muchas más herramientas que antaño como para que cada uno de nosotros las tome en sus manos y busque emprender el vuelo.

El potencial es enorme, las oportunidades son globales, y hoy estamos tal vez en el mejor momento para que cualquier persona o profesional inicie su propia empresa, proyecto o negocio. Desde la revolución industrial hasta incluso inicios de la era de Internet estábamos insertos en un mundo en que emprender era un privilegio reservado sólo para quienes poseían capital. Hoy la economía digital ha cambiado eso, es una revolución, y lo mejor de todo es que el planeta, los países, las economías ya no se conciben sin conectividad a Internet como insumo básico para producir.

Siempre fui un convencido, y ahora los resultados me acompañan, al sostener que Latinoamérica es la región por excelencia del trabajo freelance. Del trabajo independiente a montar una PYME, por más que cueste creerlo, hay un sólo paso. Y la región de América Latina es el lugar de la pequeña y mediana empresa. El deseo de independencia, de autonomía y de forjar el propio camino está en el ADN del latinoamericano, y por eso es natural que haya una búsqueda constante de toda forma de independizarse, y obviamente se comienza con el trabajo.

¿Pero qué se necesita para alcanzar esa libertad, tanto laboral como económica? Lo primero es librarse del estereotipo que más resuena en torno a un emprendedor… “Ser Independiente es riesgoso”. Al respecto, una pregunta: ¿hay una sola cosa en esta vida que no conlleve algún grado de riesgo?

No obstante, ser independiente puede ser incluso menos riesgoso que depender de un empleo. Un jefe puede decidir en cualquier momento si un trabajador continúa ganando su salario o si se va para su casa. Esa persona asume más riesgo porque depende única y exclusivamente de una sola fuente de ingresos. Por el contrario, trabajar de manera freelance permite a una persona generar múltiples vía de recursos e ingresos.

Otro paso fundamental es buscar, de manera permanente y metódica, las millones de oportunidades que en la web se generan día a día. Los netpreneurs no paran de lanzar comunidades, portales e iniciativas en las que es factible encontrar y participar de proyectos, generando redes de contactos globales, clientes, socios, etc. Un ejemplo es Freelancer.com, que por cierto es hoy el mercado de subcontratación y trabajos freelance más grande del mundo.

En este tipo de mercados virtuales de trabajo es aconsejable gestionar muy bien el propio perfil de usuario que se va a mostrar hacia la comunidad. Mantener una activa presencia, y luego de lograr el primer trabajo ser muy responsable en los tiempos, calidad y entregas, porque cada proyecto en que se participe es valorado por la parte contratante, y eso va construyendo una reputación que incide totalmente en el éxito de un freelancer o emprendedor, más aún en un libre mercado por Internet.

Habrá otras múltiples, y no menos relevantes, recomendaciones, tales como la autodisciplina, el trabajar por objetivos, la honestidad, entre otros; pero es claro que para empezar el camino hacia la independencia, lo primero es el anhelo, el deseo y enfocarse en lograr esta meta, actuando coherentemente, creyendo en las capacidades y fortalezas propias. Lo que está en juego es nada más ni nada menos que la calidad de vida y felicidad personal.

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