Ustedes se estarán preguntando, ¿Qué significa este tema? Queridos amigos… mucho! Cuando una mujer o un hombre deciden emprender, la pareja significa un apoyo o un desequilibrio importante en ese momento.

Conozco tantos casos en que la pareja puede unirse más o separarse cuando uno o los dos decide comenzar su propio proyecto. Lo que ocurra dependerá del género (si es mujer u hombre), de la etapa de la vida en que se encuentra la pareja, del nivel socioeconómico en que viven, y de los niveles de intereses en común que tengan; pero por sobre todas las cosas, la comunicación y el amor que verdaderamente tengan uno por el otro.

Cuando vivimos en pareja poseemos expectativas de esa persona y estas expectativas son buenas, alimentan la creatividad, el ingenio, estimulan el emprendimiento. Pero por otra parte, también pueden ser contraproducentes para la vida y si no sabemos plantearlas al otro pueden ser causantes de grandes dolores.

Esto me lleva a decir: para dar con una relación sana que abogue por la realización de los miembros dentro de la relación, para alcanzar una felicidad personal, un estado de dicha que pocos creen que hoy se puede dar, con buenos niveles de madurez y crecimiento personal, no se debe buscar al “príncipe azul” o “la doncella en peligro” que convierta una vida solitaria y fría en una existencia llena de colores y felicidad plena.

Con todo respeto, muchas de nuestras expectativas que tenemos de una relación, al menos en mi generación (40 años aproximadamente), provienen de películas de Walt Disney. ¿Quiénes no soñábamos con ese hombre perfecto que nos rescataría, caballero, que a todos nos diga que sí y que además nos ame tanto que ponga su vida en peligro por nosotras? Les digo, con conocimiento de causa, que si se casan pensando en esto, puedo entender la cantidad de divorcios que existen hoy.

Y si hablamos del emprendimiento con ese grado de inmadurez en nuestras relaciones, puedo ver por qué muchas personas desisten de esa dicha de ser TU propio jefe, que debo decirles, es una sensación maravillosa.

Para muchos de esos príncipes azules que nos acompañan es un conflicto que seamos tan independientes, un desafío tener al lado una mujer capaz de salir adelante sin ellos y de no sentirse necesitados, el cual es un rol que han ejercido por siglos. Ahora nosotras les decimos, no estoy contigo porque te necesito, estoy contigo porque te quiero.

Si tenemos un grado de empatía, ha sido un cambio brusco para ellos, y puedo entender que nos vean como competencia más que como pareja. Tenemos que saber comunicarnos y decirles que no somos una competencia si no sus aliadas, y debemos saber pedirles que tengan paciencia por el tiempo que necesitaremos para comenzar ese proyecto que más adelante nos ayudará a los dos. Finalmente, lograrán ser una pareja más sólida.

Distinto es lo que observo en los hombres, cuando él desea emprender, es para nosotras algo tan natural, que la mayoría los apoyamos, conversamos con ellos, nos sentimos orgullosas de que sean empresarios. Es posible que aún en algunas generaciones nosotras estemos fomentando el machismo, recuerden que nosotras somos las que criamos hijas e hijos, y de nosotras dependerán que esos futuros hombres logren aceptar y sentirse orgullosos de esta nueva mujer que ya no posee paradigmas, que cree en sí misma y en su potencial, que desea un compañero y no un papá, que prefiere el amor por sobre el dinero, y que ve el dinero como algo necesario, pero no un fin en sí mismo. Esta mujer que puede crear un negocio, puede que le vaya mal, pero se volverá a levantar.

Pienso que el hombre de hoy de entre los 30 y 55 años está en deuda con esta nueva mujer. Cada vez veo hombres más solos en el rango de estas edades, los siento desorientados, con muchos problemas de autoestima, con máscaras ante estas nuevas mujeres que, en mi opinión, saben levantarse mejor ante algunos desafíos.

Para lograr una relación sana que propenda hacia la realización y la felicidad de la pareja, lo primero que hay que hacer es construirse cada quien a sí mismo de forma madura, estructurada y equilibrada, antes de pretender que otro haga por cada uno lo que es responsabilidad de cada quien.

Los emprendedores de hoy se caracterizan, principalmente, por ser gente madura, cuyo promedio de edad ronda los 37 años, sin pareja formal y con un trabajo en relación de dependencia que muchas veces ayuda a solventar y dar continuidad a su proyecto. Solteros, separados o viudos, muestran mayor continuidad dentro de la persecución de un proyecto, aumentando su participación relativa, con lo que el matrimonio parecería incidir negativamente en la posibilidad de que las personas concreten su emprendimiento.

Mientras el matrimonio sería un obstáculo para desarrollar una iniciativa emprendedora, el estar trabajando no parece serlo. Es un tema complicado, pero tenemos en la comunicación y la capacidad de amar y aceptar al otro tal cual es, la capacidad de crecer juntos, sin críticas, sin juzgar. Una pareja que no se proyecta junta difícilmente puede crear las bases de ese hermoso y maravilloso templo llamado hogar.

Hoy el emprender llegó para quedarse como una manera importante de empleabilidad, eso deben conversarlo, sin temer a caerte y ser humillado por tu pareja. No permitas que tu pareja te saque en cara tus errores, son parte de tu crecimiento, no permitas que te bajen la autoestima, es tu bien más preciado a la hora de tener que emprender, no seas para nadie una opción, cuando ese alguien es tu elección.

Si llegas a esa conclusión deberás dar un paso al lado, te aseguro que la vida estará de tu parte, pues es un gesto de infinita nobleza dejar que el otro logre sus proyectos, si sientes o te hace sentir que eres un obstáculo en su vida. En mi caso, supe lo que valía y la capacidad creativa que poseía, la fuerza y pasión de emprender lo que me propusiera, el mismo día en que di ese paso al lado, dejando que el padre de mi familia siguiera su propio proyecto y camino.

También son actos de amor en que se toman decisiones racionalmente dolorosas, pero necesarias para crecer. En especial si tienes hijos que te darán toda la fortaleza para levantarte una y mil veces. Conversen desde el alma, sin mentiras, sin ocultarse nada.

Conozco parejas que nunca han conversado de cuánto ingreso tienen entre los dos, donde la desconfianza supera la entrega, donde el amor al dinero es mayor al amor entre ellos, donde el ganar y el éxito mal entendido es el fin y no el medio para lograr un hogar feliz con hijos sanos para esta sociedad cada vez más individualista y egoísta.

Sé por conversaciones y amplias charlas con mi gran amigo el Dr. Eugenio Olea, gran psiquiatra, que el ser avaro es una enfermedad psiquiátrica, pues aunque esa persona lograra desprenderse un poco de lo monetario, seguirá siendo avaro en el entregar su tiempo a la familia y sus afectos. Entre estas personas están los famosos “trabajólicos”, que se escudan en este hecho, la imposibilidad de disfrutar la vida y ver la simpleza de las cosas , así como la incapacidad que poseen de entregarse al amor y al afecto.

No caigan en esto. Hoy el emprendimiento es una tarea de dos, pues se verán beneficiadas todas las personas a su alrededor y, en especial, el amor en la pareja y la confianza cada vez más escasa hoy en día.

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