Uno de los principales problemas que enfrentan los emprendedores de nuestro país, es conseguir financiamiento. Y en este sentido, el limitado acceso como persona jurídica tienen al crédito bancario les impide iniciar sus anhelados ideales.

Cuando el gobierno genera altas expectativas anunciando la creación de cien mil nuevos start-up durante su periodo, es importante que, como país, entendamos que el compromiso es transversal. No sólo le compete al gobierno a través de políticas públicas subsidiar este incipiente ecosistema. Existen vacantes en este equipo que debiesen ser ocupadas por áreas que están llamadas a tener un protagonismo superior al del estado: el sector privado.

En esta columna quiero referirme particularmente al de la banca. Que en estas instituciones  exista un área dedicada al apoyo de emprendedores con fondos rotativos de financiamiento, es un avance, pero no basta. Es necesario evalúen proyectos en relación a su impacto y trascendencia, que vayan en armonía con la realidad de cada emprendedor y no al de su patrimonio personal, últimas declaraciones de IVA o de su situación en el boletín comercial.

Y para que esto cambie, es necesario que los propios bancos tengan claro que no es lo mismo evaluar crédito para una persona que desea comprar un bien raíz (crédito hipotecario) o satisfacer un gusto personal (crédito de consumo), que a un emprendedor con un proyecto innovador (crédito a una persona jurídica en etapa temprana). Por ejemplo, un importante banco de la plaza ha apoyado a aproximadamente a 2.000 pequeñas empresas colocando en promedio cerca de 14.000 millones de pesos al año 2009. Si comparamos estas cifras con la meta del gobierno al 2014, representa un 2% de aporte al cumplimiento de esta. Y entre todos los bancos que declaran tener fondos para emprendedores, el monto total no supera los 40.000 millones de pesos, insuficientes para el rol que debiese cumplir dentro del ecosistema nacional: deuda para la generación de nuevas empresas.

Sin desmerecer los fondos de apoyo creados, sigue siendo un aspecto crítico los criterios de evaluación de los proyectos y los montos de colocación. Todos los emprendedores están sujetos riesgo, es cierto, pero por lo mismo deben existir otros parámetros de evaluación y no los tradicionales -como Dicom, aval, patrimonio, entre otros- pues castigan el fracaso.

También deben considerar que tal financiamiento, sea asignado con tasas preferenciales a proyectos de alto impacto. En Chile debemos premiar a los innovadores y a quienes se la jueguen por apuestas inéditas. Y hoy eso no ocurre. En relación a los montos y siguiendo el ejemplo citado anteriormente, de los 14.000 millones colocados en 2.000 pequeños empresarios al 2009, el monto promedio que estos recibieron de apoyo fue de 7 millones por proyecto. Si comparo la cifra con la necesidad de un startup tecnológico, podría deducir la siguiente pregunta, ¿es suficiente para inversión inicial y puesta en marcha de una empresa de alto impacto? La respuesta es un rotundo no, ya que con el dinero sólo podría armar un prototipo (que no alcanza para llegar a una validación comercial). En conclusión, hoy no son una alternativa prioritaria.

En la actualidad los ejecutivos evalúan -por desconocimiento, falta de especialización u otro motivo- a todos los emprendedores por igual, donde prima el criterio de si es “sujeto a crédito” y no “el impacto que tendrá la innovación”. Muchas veces, incluso, se apoya con recursos a proyectos que no generan alto impacto en la sociedad, quemando una semilla por la mala selección y con esto, privando a alguien que si presenta un negocio potente.

Si queremos que nuestro país llegue al desarrollo a través del emprendimiento, necesitamos que cada uno de los actores involucrados en el ecosistema afine su oferta a la necesidad real del emprendedor. Y una Banca mas fidelizada, con fondos mucho más grandes, con especialistas en colocación de deuda para emprendedores, se traducirá en una alternativa real de financiamiento para proyectos de alto vuelo.

Nuestro ecosistema necesita que este jugador genere las capacidades antes señaladas para que salte de la “banca” a la “cancha” y nos ayude a ganar este partido, que hasta el momento, el equipo de “los emprendedores” está perdiendo.

Publicado en: Blogs/latercera

19/01/2012 / Columnista:

Sin comentarios Deja tu comentario