Hoy, las Smart Cities en el mundo son una tendencia al alza, ya que si uno ve los distintos reportes globales el crecimiento en el gasto de estas va en aumento. De hecho, según el informe “Global Smart Cities Report 2017: Opportunities in the Growing New IT Markets – Research and Markets”, es cercana al 20% al año y se calcula que para 2021 este presupuesto va a ser de varios billones de dólares, lo cual es bastante impresionante.

La creación de Smart Cities se debe, entre otras cosas, a que las ciudades que son metrópolis cada vez cuentan con mayor cantidad de habitantes. El concepto de Smart Cities busca acercar al ciudadano a la ciudad. Es decir, optimizar y entregar mayores beneficios a las personas.

Cuando el ciudadano se involucra en Smart Cities y empieza a utilizar los ejes que la definen, como puede ser infraestructura, transportes, energía o salud, comienza a observar beneficios que impactan y esto se puede ver en cómo optimiza su vida.

Chile, se encuentra en un proceso avanzando en términos de Smart Cities. De hecho, hay algunas comunas que han invertido bastante en esto durante el último tiempo y que, además cuentan con un plan sustentable de desarrollo, lo que pone de manifiesto que nuestro país lo está haciendo bien este aspecto. Además, entiende que es un tema importante e implementarlo beneficiará a todos sus ciudadanos.

En términos de transporte, las Smart Cities vienen a simplificar algunos procesos. Por ejemplo: ver el tiempo de espera y recorrido de los buses del transporte público de la ciudad de Santiago, lo que ayuda a mejorar la experiencia de los usuarios. Las tecnologías clave son Big Data, Analytics y loT, que permiten hacer análisis de la información y posibilitan la toma de decisiones en línea a través de indicadores predictivos y mediciones inteligentes, todo esto con información en tiempo real. Por otro lado, también es importante contar con tecnologías que sean capaces de absorber toda esa información independientemente de si son, por ejemplo, entregadas por sistemas o empresas.

El desafío está en que muchos de estos proyectos se encuentran en una etapa temprana de desarrollo. Es decir, son pilotos. Por lo tanto, es importante escalarlos convertirlos en proyectos reales y sustentables a largo plazo. Posteriormente, es fundamental analizar y tomar decisiones sobre la información que se obtiene. En este sentido, la escalabilidad de los proyectos y la puesta en marcha son los desafíos a tener en cuenta. Aparte de poner la inteligencia, analizar la información y poder tomar decisiones sobre esa información, dado su volumen extremadamente grande.

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