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Por un lado, niños que viven en un mundo donde siempre ha existido internet y, por el otro, profesores que conocieron la máquina de escribir y los teléfonos que marcaban con un disco.

El ejemplo ilustra con cierta claridad la gran brecha tecnológica existente en una sala de clases. Lo interesante de enfatizar es que la frontera no la marca el acceso al equipamiento como fin último, sino que entender las formas de utilizar estas herramientas contemporáneas.

De allí es que el término Big Data, que se refiere a los datos masivos en el mundo de la informática, representa una oportunidad para revolucionar la educación chilena en el corto plazo.

Según la premisa del periodista y coautor del libro “La revolución de los datos masivos”, Kenneth Cukier, este tipo de datos están presentes “cada vez más en nuestras vidas y su forma de utilizarlos implica cambiar nuestra mentalidad: de la causa a la correlación. Big data es el nuevo oro”, plantea.

En una sala de clases son dos generaciones que se relacionan con la tecnología de manera diferente, a partir de la imagen planteada al comienzo. ¿Es posible conciliar ambas maneras de ver el mundo, en especial cuando los cambios son permanentes y cada vez más vertiginosos?

Mientras estamos avanzando en una reforma que busca, entre otros fines, mejorar la calidad de educación, contar con mayor cantidad de información sobre qué contenidos aprenden los niños más rápido o de manera más profunda, qué cosas deben repasar, dónde se quedan atascados o cuáles los motivan más, pueden darles a los profesores claves para preparar con mayor profundidad sus clases, entender dónde deben detenerse o buscar elementos más innovadores para hacer un contenido más entendible.

O, incluso, darle espacios a los estudiantes para aprender por su cuenta y profundizar en conocimientos que le son más afines. Es decir, podría ayudar a construir una educación a la carta, que se adapte a las necesidades de cada estudiante.

Y es que, en una mirada profunda, nos encontramos en un momento importante de cambios en los paradigmas de la educación.

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24/11/2016 / Columnista: Sandra OlguínDirectora general InBrick.

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