Entre la publicación de modestas cifras de crecimiento para los próximos años e informes que, como el de la Comisión Nacional de Productividad, evidencian que ésta se encuentra estancada hace ya quince años, afectando directamente en nuestra capacidad de crecer, lo cierto es que no queda más que dejar de lamentar el presente y el futuro cercano, focalizando los esfuerzos en hacernos cargo del problema, contribuir a la solución.

Se requiere evaluar cómo las empresas estamos operando y tomar decisiones estratégicas a nivel interno, abriéndose a la posibilidad de implementar mejoras operacionales que permitan ahorrar costos e incrementar ventas, ya que existe una abundante información que hoy no se está logrando interpretar y utilizar a nuestro favor.

De hecho, la Cámara de Comercio de Santiago ha venido recomendando que el foco ya no se centre en ampliarse a nivel de superficie, sino que en invertir en sistemas que mejoren la eficiencia, los márgenes y – finalmente- la productividad.

El Business Intelligence (BI) es una dinámica administrativa que se define como el proceso de análisis de grandes volúmenes de datos, almacenados en enormes bases, permitiendo principalmente detectar tendencias y patrones ocultos, realizar seguimiento al rendimiento del negocio y ayudar a los usuarios a tomar decisiones basadas en información obtenida en tiempo real.

Son pocos los que recaban este tipo de datos y menos los que hacen gestión con ella en mano, quizás porque la mayoría de las veces se recibe en papel o de manera electrónica, pero en bruto: sin tener la capacidad, el conocimiento y/o la infraestructura tecnológica para ordenar, procesar y visualizarla.

Al recolectar datos en terreno y digitalizarlos se pueden obtener grandes avances de -por ejemplo- una construcción, al igual que dar cuenta de daños en productos, levantamientos de precios o stock, exhibición, etc.

Se trata de información que es tremendamente valiosa, con datos claros y en tiempo real para una correcta toma de decisiones y resolución de fallas.

Imaginémonos -por ejemplo- que somos un retail y como tal tenemos un buen control del stock y de las ventas mensuales. Sabemos que éstas van bien en algunos locales, pero que en otros fallan.

Se cuenta con supervisores y encargados que revisan las tiendas semanalmente y se preocupan de que los productos se exhiban de manera correcta.

¿Podríamos hoy saber cuántos supervisores son necesarios para mejorar las ventas de los locales con ventas más bajas? ¿Existe alguna correlación entre cómo se exhiben los productos y cuánto venden?

Otro ejemplo. Estamos dirigiendo cuatro obras de construcción simultáneamente, cada una de ellas con un período determinado para su realización y es labor de la gerencia controlar tanto los tiempos de ejecución como la calidad en cada etapa.

Lo común es que cada obra esté bastante distante geográficamente, por lo que su supervisión requiere importantes tiempos de traslados. Una plataforma tecnológica que permita controlar las etapas de cada obra permitiría enfocarse en los puntos críticos para mejorar la gestión y minimizar impactos negativos frente a atrasos y contingencias.

Si esta misma plataforma –además- permitiera controlar la asistencia de cada trabajador, se podrían tomar decisiones en tiempo real para reemplazar recursos en caso de que fuese necesario.

Ejemplos así y preguntas de este tipo permite evaluar el BI, entregando respuestas a los usuarios mediante el levantamiento de información visible en terreno y el cruce de ésta con la información de venta existente en el CRM.

El BI se presenta entonces como una oportunidad para sacarle el mayor provecho a la información en empresas de todo tipo de industria o rubro.

La correcta gestión con datos numéricos confiables y actualizados permite que se tomen mejores decisiones, detectándose al instante variables críticas fuera de rango y lográndose una mejor gestión de fuerza de venta, traduciéndose todo en un aumento significante en ganancias.

De hecho, estudios de Business Monitor para Latinoamérica aseguran que el buen uso de tecnologías de BI para el negocio, permiten aumentar la productividad en un 34% y reducir los costos innecesarios en un 20%, debido al mejoramiento de visibilidad de los procesos y recursos humanos en el día a día.

La invitación –entonces- es a explorar nuevas herramientas de gestión estratégica, que apoyen a ejecutivos y todo tipo de usuarios de las compañías a tomar mejores decisiones, necesarias para mejorar el rendimiento operacional y la planificación táctica y estratégica de un negocio.

Algo nada menor, ya que se trata de algo que, por el momento, es posible seguir controlando en medio de la incertidumbre.

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