Cada día más los consumidores se suman a nueva tendencia que llega para quedarse: el e-commerce. En los últimos seis años, esta modalidad ha crecido de manera exorbitante en el mundo.

Baynote.com muestra que en Estados Unidos el comercio electrónico aumenta cuatro veces la tasa del comercio minorista físico. En China, en tanto, crece un 51%.

Los avances tecnológicos, los cambios de hábitos y la comodidad de comprar desde el hogar o trabajo, entre otros factores, hacen que las empresas se vean obligadas a abrir una nueva ventana de compra a través de la tecnología.

La evolución mundial en este mercado señala también que se maximiza la experiencia de compra a través de dispositivos móviles.

Las estadísticas ponen de manifiesto su rápido crecimiento, pero la materialización de la venta se genera en computadores remotos en alrededor del 70% de los casos.

Por lo que un elemento fundamental en la experiencia es la adaptabilidad del sitio al smartphone, tablet u otro dispositivo similar.

Las empresas de este mercado deben perfeccionar los métodos de compra, la seguridad, el envío y todo lo que rodea el proceso para hacer de este una alternativa confiable y amigable para el consumidor.

Uno de los grandes desafíos para el e-commerce es el despacho. La experiencia de compra no acaba una vez que se paga por el producto, si no que cuando es entregado al interesado.

Otro factor importante en el negocio es la experiencia del cliente en el sitio web. Por ello, la preocupación debe centrarse en una amplia rotación de productos, actualización constante, revisión de los sistemas de seguridad y tener, además de una tienda física, incentivos como el sistema de puntos en el que las personas con cada compra acumulan para luego canjearlos.

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