No podemos estar indiferentes ante la crisis social que ha movilizado al país entero durante las últimas semanas, y es que ha tenido serias consecuencias para uno de los segmentos económicos más importantes del país: las Pymes.

Ser una Pyme en Chile significa ser una pequeña o mediana empresa en cuanto a volumen de ingresos, siendo parte de un segmento que factura entre 1 a 2.400 UF anuales, valor del patrimonio y contar con entre 1 a 50 trabajadores. Esto conlleva una gran responsabilidad por la cantidad de trabajo necesario para sacarla adelante, pero también por la fragilidad de su estabilidad como empresa, la que ante cualquier situación económica desfavorable, puede fracturarse.

Sabemos que hoy en día las redes sociales son la fuente favorita para buscar información, noticias, productos, servicios, entre otros. Según Digital News Report 2018, el 71% de la población chilena tiene acceso a internet, lo que entrega una vitrina más que considerable para emprender cualquier medida digital. Posicionarse en este espacio, captar y fidelizar clientes, se ha vuelto una prioridad para las Pymes. Hoy es una oportunidad de salvación y un aprendizaje a futuro.

La crisis social que ha movilizado al país entero durante las últimas semanas ha tenido serias consecuencias para uno de los segmentos económicos más importantes del país: las Pymes.

Durante estas semanas, muchas de ellas así lo han entendido y han generado una campaña de apoyo y buenas intenciones entre Pymes, logrando  mover el mercado un tanto estancado en los últimos días. Redes de colaboración, influenciadores que han entregado sus vitrinas digitales gratuitamente para promover al emprendedor, uso activo de redes sociales como Instagram para actuar en bloques colaborativos según segmentos similares, han sido alguna de estas medidas.

En estos casos, es pertinente destacar el uso de LinkedIn para estos fines, ya que no sólo es una plataforma que por estos días se ha perfilado como apolítica, sino que además, según cifras oficiales, cuenta con más de 550 millones de usuarios, dentro de los cuales la segmentación a posibles clientes de un negocio es una tremenda oportunidad de compra.

LinkedIn es la red social profesional por excelencia y dentro de sus funcionalidades está conectar a cientos de cuentas comerciales con posibles compradores. Es lo que se llama Social Selling, que básicamente es una metodología para vender por redes sociales que surge de la necesidad de adaptarse a los nuevos canales de conversión.

Según datos de HubSpot, en 2018,  el 29% de las empresas ya priorizan este tipo de venta social sobre cualquier otra. ¿Por qué? Porque los posibles clientes para una Pyme que circulan en Linkedin tienen un presupuesto 84% más abultado que los compradores que no utilizan las redes sociales. Además, está confirmado que el 61% de las organizaciones dedicadas al Social Selling generan un impacto positivo en sus ingresos. Sin duda, una gran oportunidad.

La experiencia nos ha dicho que los momentos más complejos son oportunidades para cambiar y movilizarnos hacia escenarios mejores y, en este caso, las nuevas dinámicas de apoyo y conocimiento en redes sociales han permitido una apertura comercial entre varios actores, las que podrían permanecer en el futuro y generar grandes retribuciones comerciales.

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