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¿Cómo lograr ver lo mismo que puede capta el escultor al contemplar una roca o un trozo del tronco de un árbol caído? ¿Cómo saber qué quitar o qué le sobra, para liberar la forma atrapada? ¿Dónde está realmente cautiva esa imagen? ¿Está en ese trozo inerte o en el artista, en su corazón y en su mente?

¿Cómo nos cautiva el verdadero escritor con su mágica pluma entrelazando palabras, puntos y comas que describen parajes, personajes y acciones? ¿Cómo logra el prodigio casi acariciando las teclas de su piano, envolvernos en suaves melodías que regalan alas a nuestra imaginación, para soltar el tiempo y volar?

¿Cursi? Sin duda, pero de eso se trata. Uno de los ingredientes de la creatividad, es la sensibilidad. Pareciera ser que “El Artista”, en algún minuto logra comprender que tiene casi una obligación, una tarea o una misión auto asignada para liberar formas o imágenes, historias o sonidos; Expresiones que son producto de sus recuerdos, de su imaginación, de su alma y de su espíritu humano insaciablemente creativo. ¿Para quién?… Simplemente, para ti.

Son los creativos permanentes de corazón y de sentimientos. Los apasionados que muchas veces son incomprendidos. Los que vibran y disfrutan con cada respiro de la vida. Son los sensiblemente conectados con el todo. ¿Podremos aprender? ¿Será tan difícil? Qué tal si solo debamos atrevernos o permitirnos soñar, sentir, escuchar, contemplar…

Pero la dura realidad nos obliga a despertar. Nos advierte a crear con propósito y con sentido comercial. Si el producto de tu creatividad no tiene un buen plan de negocios y no logras validación comercial, mejor no pierdas el tiempo en crear, es más fácil copiar… Por ningún motivo, que lata… solo rimó y sonó tristemente bien… Pero definitivamente, si se puede crear con propósito. Son las creaciones comerciales dirigidas, y para lograrlo, solo hay que transformarse en un creativo permanente, pero pensando en la plata.

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