En el Foro Económico Mundial del año 2009 se señaló que la automatización de las operaciones sería el principal driver tecnológico hacia el año 2030, según los stakeholders mineros presentes en cita.

A menos de una década de ese pronóstico, aspectos clave como la eficiente administración de las cadenas de abastecimiento, la logística, la compra de insumos, la performance de los operarios, el estado de la maquinaria o -incluso- la posibilidad de anticiparse a posibles fluctuaciones de los mercados, se integra y analiza en tiempo real para luego ser transformados en activos de información en la toma de decisiones.

Por ello, pensar en la complejidad asociada a los cientos de procesos y sistemas presentes en el mundo de la minería, cuesta entender cómo fue posible -por decenas de años y antes de la irrupción de la tecnología- realizarlos de forma coordinada y teniendo como norte la maximización de recursos y tiempo.

En la actualidad, todas las actividades propias de la faena e incluso aquellas que responden a factores externos -como la volatilidad de los precios y la variación del costo de los insumos- se abordan integralmente gracias al Internet de las Cosas (IoT).

Para Chile, y en general para todos los países en que la minería juega un rol clave en su PIB, las oportunidades que entrega el IoT en cuanto a visibilidad, seguridad y eficiencia de los procedimientos, no tienen precedentes.

Las múltiples variables que se manejan en la industria, permiten que las empresas mineras sean las candidatas ideales para someterse a esta transformación digital gracias al aporte e inteligencia que ofrece Internet de las Cosas, un mercado que en nuestro país, de acuerdo a cifras entregadas por IDC, crecerá 25% este año, 10% más que el promedio de Latinoamérica.

El desafío del IoT en esta materia es intenso y se debe seguir encontrando espacios que nos permitan continuar con las innovaciones.

Si IoT significa un paso más en la forma en que la tecnología se adosa a la vida diaria de las personas, ello se hace más palpable en el sector extractivo.

IDC señala que para el año 2020, el 10% de todas las iniciativas de transformación digital y el 60% de los esfuerzos efectivos de IoT van a usar capacidades cognitivas (inteligencia artificial). Eso implica al que quienes nos desenvolvemos en la minería ya tenemos incorporado.

Por eso mismo seguimos creando y desarrollando soluciones avanzadas de telemetría, con asidero en múltiples industrias y destinadas a monitorear, controlar y gestionar de manera inteligente y por excepciones, todo tipo de vehículos y maquinarias en general.

También, generar impactos positivos en los índices de productividad y seguridad en cualquier clase de compañías, disminuir accidentes y detectar a tiempo (en muchos casos predictivamente) aquellas fallas mecánicas que impiden la continuidad operacional o bien que la harán más costosa.

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