Durante los últimos años, la industria de células madre se ha dinamizado a un ritmo sin precedentes. De acuerdo al Informe de Datos Anuales 2015 de la Alliance Regenerative Medicine de Estados Unidos (ARM), entidad mundial líder en medicina regenerativa, sólo en el país del norte hay 350 compañías con presencia mundial y durante el año 2015 hubo inversiones por casi US$11 mil millones.

Chile no está ajeno a esta realidad. Según estimaciones de VidaCel, US$47 millones facturó la industria en el 2015 y en los próximos cinco años esta cifra debiera triplicarse. Por su parte, la facturación de los bancos de células madre bordeó los US$15 millones el año pasado.

Tanto es así que en nuestro país este tipo de bancos se multiplicaron en una década, pasando de 2 a 8 en la actualidad. No sólo ofrecen criopreservar células madre de la sangre del cordón umbilical, utilizadas en enfermedades a la sangre, sino que también del tejido y de la pulpa dental, del tejido adiposo, de la médula ósea, etc.

Ante este cuadro, las compañías de seguros e isapres están desarrollando pólizas en alianza con bancos de células madre, que incluyen -por ejemplo- la búsqueda de una muestra compatible para tratar leucemias o linfomas.

Estos seguros no tradicionales pueden significar un ahorro de más de $25 millones, valor que tiene conseguir y traer una muestra desde un banco público extranjero, sin considerar el IVA y aranceles aduaneros por ingresar al país.

Un costo altísimo si consideramos que criopreservar y procesar una muestra de células madre en Chile va desde los $900 mil a $1.5 millones aproximadamente, más un pago de mantención anual de 4 UF.

El dinamismo de esta industria no sólo refleja una activa regeneración, sino que también cómo la comunidad médica, los investigadores también los inversionistas apuestan con entusiasmo a que el futuro de los tratamientos médicos se encuentra en esta biotecnología, explicando su fuerte crecimiento e interés en su desarrollo.

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