Pese a que todavía es una innovación incipiente, dadas las obligaciones impuestas por los entes reguladores y las medidas de control existentes, se implementó el primer caso de boleta ecológica en Chile, en las tiendas por departamentos Paris, con la campaña “#NOIMPRIMOMIBOLETA”.

Aun cuando la Boleta Ecológica es un modelo piloto que debe ser presentado al Servicio de Impuestos Internos, SII,  para ser avalado por él y poder ponerlo en operación, la boleta ecológica es efectivamente una nueva opción para terminar con la burocracia del papel.

En concreto,  la boleta ecológica se define como el proceso de entregar un documento tributario a un consumidor final, en tiempo y forma, por medios diferentes al papel y resguardando el interés fiscal. Esto conlleva importantes beneficios para la empresa que lo aplica, los cuales están directamente relacionados con los ahorros que se pueden obtener al implementar este modelo. Obviamente, el papel es el primer ahorro. Sin embargo, hay múltiples variables (directas e indirectas) que son relevantes para poder realizar un caso de negocio. Para el cliente final la mayor ventaja es contar con una representación digital de los documentos tributarios de manera automática y para siempre, facilitando así la activación de garantías y similares, sin tener la preocupación de tener que respaldar los documentos.

En ese contexto, los retos que su puesta en marcha involucra son varios. Desde el punto de vista formal, el principal desafío que implica su implementación es lograr presentar al SII un modelo de operación que entregue la tranquilidad de que se realiza con un correcto resguardo fiscal de los impuestos y de las obligaciones; desde el técnico, realizar la integración sistémica que asegura una correcta operación en todos los escenarios posibles; desde la óptica del negocio, asegurar una visión homogénea y única del cliente, a través de todos los canales, cumpliendo así con uno de los principios de la Transformación Digital; y desde el punto de vista del cliente, el principal desafío es realizar una estrategia de migración cultural que les permita validar el modelo. En definitiva, no sólo creer que funciona, sino que ver que funciona.

Con la boleta ecológica se está comenzando una nueva etapa en el proceso de generación y uso de documentos tributarios electrónicos. Esto, porque sigue los preceptos de la Transformación Digital, ubicando al usuario al centro del proceso y, adicionalmente, abriendo nuevas opciones y mecanismos de monetización, usando la infraestructura y la tecnología existente, por ejemplo, permitiendo la incorporación de publicidad dirigida en el documento entregado al cliente. Y aunque aún está en ciernes, se avizora que  tendrá casi el mismo impacto que cuando se habilitó el modelo de Boleta Electrónica de Punto de Venta que permitió reemplazar las impresoras fiscales por impresoras térmicas.

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