Estos últimos años se ha puesto muy de moda realizar viajes a Silicon Valley u otros polos de innovación, bajo el concepto de “gira de negocios” o “gira de levantamiento de capital”. Múltiples son las instituciones, incubadoras o subsidios gubernamentales que promueven una especie de gira de estudios a ciertos polos de innovación, principalmente San Francisco y el ya tan trillado Silicon Valley. Algunos cobran por la organización de estos viajes, otros se llevan un porcentaje del emprendimiento y en algunas ocasiones son derechamente financiados por el Gobierno. Y muchos son los emprendedores que toman esta opción sin siquiera pensarlo.

¿Es que a quién no le gusta viajar? ¿A quién no le gusta decir que estuvo con X supermegainversor que dijo que su idea “era buena”? ¡Todos los que estamos en el mundo digital necesitamos una foto en Mountain View con el logo de Google! Y el checkin en “Facebook HQ” para sacar envidia a los amigos porque Facebook es un hito obligado. Si tú me preguntas a mi, mi viaje de estudios preferido en mi época de colegio habría sido San Francisco, pero claro, lógicamente las arcas de nuestros apoderados no nos permitía algo más allá de Machu Picchu o Bariloche.

¿Pero sirven estos viajes realmente para mi negocio? ¿Se han preguntado los resultados reales en términos de negocio y de inversión de aquellas startups que estuvieron 3 semanas en gira por Silicon Valley? He hablado con cientos de ellos y me atrevería a decir que el 99% de ellos no ha logrado absolutamente nada. ¡Ah sí disculpen, tienen una buena nueva foto de perfil en el puente Golden Gate! Es más en muchos de estos casos cuando lo ven en retrospectiva, es decir 1 ó 2 años después del viaje, se dan cuenta que este viaje más bien los desenfocó y les hizo perder valioso tiempo y dinero. ¡Eso no quiere decir que un emprendedor chileno no pueda triunfar en Silicon Valley! Y les explicaré por qué…

¿Cuál es el descubrimiento que tuve al hablar con todas estas startups que realizaron una gira tecnológica a Silicon Valley? Descubrí que principalmente tienes dos opciones:

  1. Si tu startup está hoy facturando en Chile, con una tracción interesante y potencial expansión a mercados más grandes e interesantes como Colombia o Perú (i.e 90% de los casos), dedícate a eso y no pierdas tiempo ni dinero en ir a Silicon Valley. No va a venir ese mágico inversor que te va a financiar esa expansión. ¿Por qué? Simplemente porque el inversor nortamericano quiere que el HQ de su startup invertida no esté a más de 30 minutos de viaje en auto. Quiere que el negocio en el que invierta sea de EE.UU .hacia el mundo y aportar con un money “Smart” con redes de contacto justamente en el valle. ¿Una inversión en una SPA chilena que quiere ingresar al mercado peruano, donde no conozco ni a Chile ni a Perú ni tengo contacto y esto significa un viaje de 12 horas en avión para saber “qué esta pasando”? ¡No way! Si éste es tu caso, te recomiendo no perder ni un solo segundo en toda esta farándula. No seas un emprendeturista!
  2. ¿Tienes una startup que tiene usuarios y ventas en EE.UU., siendo éste tu principal mercado? ¿Tu innovación es tan disruptiva que puedes competir realmente con otras startups de clase mundial que quieran tomarse este segmento, sin un competidor consolidado a nivel mundial? En este caso te recomiendo vender tu auto, arrendar tu departamento, endeudarte con tu familia o amigos, tomar tus cosas e ir a vivir a San Francisco por al menos 1 año. Tal cual, dejar todo y comenzar allá desde cero. Es decir competir con tus habilidades y las de tu equipo en la máxima liga de las startups. No por dos semanas, no por una gira… viviendo allá con todo lo que esto significa. Jugar el juego completo: ser una startup norteamericana con fundadores chilenos. Y aquí si puedes tener éxito… de hecho hay casos emblemáticos que “levantaron capital VC en San Francisco”, pero que justamente jugaron este juego: con una maleta y mucha ilusión trabajaron por la posibilidad de su vida en el ecosistema tecnológico y de capital de riesgo más desarrollado del mundo. Pero olvídate de tu tracción en Chile… eso es prácticamente sólo una anécdota cuando comiences tu aventura allá. Eso no es ser un emprendeturista, es ser un chileno dueño de una compañía norteamericana que está probando suerte en el hemisferio norte. Tu nacionalidad termina siendo irrelevante.

En conclusión y como consejo a aquellos emprendedores que están pensando ser un “emprendeturista”, les recomiendo que antes de aceptar y pagar uno de estos viajes se pregunten lo siguiente:

  • ¿Es mi negocio de Chile hacia el mundo o de EE.UU. hacia el mundo?
  • Hay negocios que están en mi área, ¿con mayor ventaja competitiva en EEUU?
  • Las personas (inversores, CEO’s famosos, etc) que supuestamente voy a conocer, aportarán realmente a mi negocio o sólo tendré reuniones de mucho feedback pero nada concreto?
  • ¿Con este viaje, estoy perdiendo tiempo y dinero que podría dedicar a otra cosa que haga crecer el tamaño de mi empresa?
  • Habla con al menos 2 ó 3 personas que hayan realizado ese viaje, pregúntales qué les pareció y cuáles fueron los resultados reales que obtuvieron.

Con todo eso probablemente te puedas contestar solo y saber si vale realmente la pena comprar lo que esta institución organizadora de viajes te está ofreciendo. Quiero recalcar que esto no lo escribo de mala onda o en crítica a alguna institución en particular, sino que con el espíritu de aconsejar a todos esos emprendedores que están a punto de convertirse en un emprendeturista.

Las opiniones vertidas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del columnista y no representan el pensamiento de Wayra Chile ni del grupo Telefónica.

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