Residuos electrónicos: un problema mundial de salud pública, medioambiente y regulación

30/04/2019 / Autor: Raquel Lop

Los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos están creciendo rápidamente en los últimos años por el aumento de dispositivos. Para tratar de controlar los residuos, varias organizaciones mundiales coinciden en la necesidad de la reutilización de sus elementos a través de la legislación de su reciclaje en los distintos países.

La información y las tecnologías digitales han cambiado a la sociedad mundial. Las redes cada vez son más extensas y rápidas, incorporando mejoras constantemente que favorecen y hacen más fácil la vida de las personas, sobre todo en la salud, educación o comercio. Pero con estos beneficios llega también mayor industrialización y urbanización, lo que desemboca en mayor número de equipos electrónicos, con el consiguiente aumento de residuos de este tipo.

Uno de los residuos que más ha crecido en los últimos tiempos, con un ritmo tres veces superior al de restos sólidos urbanos, son los Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE). El problema es que están compuestos por varios elementos tóxicos, lo que supone un riesgo tanto para el medio ambiente como para la salud de la población. Así, elementos como el cadmio, el plomo, el óxido de plomo, plata, cobre, antimonio, el níquel y el mercurio son algunos de los que se encuentran dentro de los RAEE.

Son dos los principales residuos electrónicos que se generan: los smartphones y los computadores. Aunque entre los RAEE también se encuentran grandes y pequeños electrodomésticos, aparatos de alumbrado, herramientas eléctricas o electrónicas, aparatos médicos, instrumentos de vigilancia y control y aparatos electrónicos de bajo consumo.

Según un nuevo informe de Naciones Unidas (ONU), el mundo generó 48,5 millones de toneladas de basura electrónica en 2018. Sólo contabilizando el continente asiático, se producen unas 12 millones de toneladas cada año y se espera que los países en vías de desarrollo aumenten su generación de desechos en los próximos años. Las cifras son preocupantes, más si cabe ya que solamente el 20% de esos residuos son reciclados y, si nada cambia, la ONU estima que podría haber hasta 120 millones de toneladas de chatarra electrónica en 2050.

Esto implica que un 80% de residuos electrónicos en la actualidad va a parar a un incinerador o vertedero, con la consiguiente liberación de componentes tóxicos que afectan al entorno. Es entonces cuando la economía circular entra en el juego. Se propone como un nuevo modelo donde se reduzca la producción por la reutilización de los materiales y recursos naturales que son necesarios para producir un aparato electrónico. Los dispositivos gozarían de una mayor vida útil y desde su comienzo serían pensados para la reutilización y el reciclaje.

Materias primas: El caso de los smartphones

No son pocos los recursos naturales y las materias primas que son utilizadas para crear algo ya tan cotidiano como un Smartphone. Según el informe “La cara oculta de la sociedad de la información: impacto medioambiental de la producción, el consumo y los residuos electrónicos”, para producir un móvil de 80 gramos de peso se consumen 44,4 kilogramos de recursos naturales.

Desde 2001, se han producido en todo el mundo más de 7,1 billones de smartphones. Estos contienen hasta 60 elementos, principalmente metales pesados, valiosos por su alta conductividad. Algunos de los materiales más utilizados son el litio, el silicio, el plástico, el hierro, aluminio, el cobre, plomo, zinc, estaño, níquel y bario, algunos de los cuales se encuentran en peligro de extinción en su forma natural por el uso que les estamos dando.

Pero es que además de la repercusión medioambiental de este uso indiscriminado, también es importante destacar que estas materias primas presentan un enorme componente económico. Organismos internacionales calculan que el valor de las materias primas existentes en los residuos electrónicos es de 55 mil millones de euros (unos 61 mil millones de dólares), un mercado que explota los recursos tanto monetarios como ambientales, aún más si se tiene en cuenta la cantidad de aparatos que se fabrican cada año y la cantidad que son desechados sin reutilizar. La conclusión: grandes pérdidas económicas, de materiales y recursos.

Observatorio mundial de los residuos electrónicos

“En 2016, los países del mundo generaron en total la impresionante cifra de 44,7 millones de toneladas métricas de residuos electrónicos, lo que equivale a 6,1 kilogramos anuales por habitante (kg/hab), frente a los 5,8 kg/hab generados en 2014. Esto equivale aproximadamente a 4500 torres Eiffel al año. Se prevé que el volumen de residuos electrónicos aumente hasta 52,2 millones de toneladas métricas, a más tardar en 2021.”, según el Observatorio mundial de los residuos electrónicos (Global E-waste Monitor, en inglés).

Este Observatorio, generado con la intención de sensibilizar sobre el problema de los residuos electrónicos, es fruto de la colaboración entre la Universidad de las Naciones Unidas (UNU), la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) y la Asociación Internacional de Residuos Sólidos (International Solid Waste Association o ISWA).

Se generó por la necesidad de ofrecer información a los poderes públicos, las industrias y las empresas para que conozcan e interpreten mejor la cantidad de residuos electrónicos a nivel mundial. El problema es que, de acuerdo con su informe “Cantidades, flujos y recursos”, “sólo 41 países disponen de estadísticas oficiales sobre los residuos electrónicos. En otros 16 países, las cantidades de residuos electrónicos se determinan por investigación y estimación. Nada se sabe del destino de la gran mayoría de los residuos electrónicos (34,1 MT).”

Advierten que existe un gran riesgo de que los contaminantes no se procesen adecuadamente, ya que los residuos podrían ser tratados como cualquier otro y botados a vertederos. También existe la opción de que sean procesados por un sector no regulado “que los recicle sin proteger adecuadamente a sus trabajadores, liberando además los componentes tóxicos propios de este tipo de residuos”, agrega el estudio.

Aun así, con el aumento del problema de los residuos electrónicos, también está aumentando el número de países que adoptan legislación para tratarlos. “Actualmente, el 66% de la población mundial está amparada por leyes que regulan la gestión de los residuos electrónicos, lo que supone un aumento importante con respecto al 44% correspondiente a 2014”.

Residuos enviados a países pobres

El aumento de las leyes de regulación se atribuye principalmente a la India, país que adoptó la legislación en 2016. Y aunque otros países, como los más poblados del continente asiático, cuentan con reglamentación, no siempre la aplican.

En cambio, solo unos pocos países de África promulgaron legislaciones específicas de residuos electrónicos. En parte esto se entiende porque, de los 1200 millones de habitantes del continente africano, solo generan un promedio de 1,9 kg de basura electrónica por persona y año. Comparándolo con lo que produce cada persona en Estados Unidos y Canadá, que asciende a 20 kg cada año, o a Europa, con 17,7 kg, es una cifra muy baja.

En concreto, la mayoría de los desechos electrónicos del mundo se producen en Australia, China, la Unión Europea, América del Norte, Corea del Sur y Japón, países ricos y desarrollados.

Un estudio monográfico sobre Nigeria puso de manifiesto que en 2015/2016, el 77% de los equipos eléctricos y electrónicos que se generaban en países europeos eran importados a este país africano. Ese mismo estudio estima que, en esos mismos años, fueron 60.000 toneladas de basura electrónica las enviadas ilegalmente al país.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), hasta 100.000 personas en Nigeria pueden estar trabajando con basura electrónica, mientras que en China esa cifra se estima en 690.000 personas.

Esta situación es muy preocupante, pues los países de bajos ingresos suelen tener menos infraestructuras para gestionar estos residuos. Aunque en los restos sólidos la basura electrónica alcanza el 2%, representa la preocupante cifra del 70% en cuanto a los desechos peligrosos de vertederos.

La ONU está financiando proyectos para apoyar la industria del reciclaje de la basura electrónica en Nigeria y en 13 países de América Latina: Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Perú, Uruguay y Venezuela.

 El caso de Chile: puntos de reciclaje

En Chile, según el Observatorio mundial de los residuos electrónicos, se generaron 8,7 kg de basura por persona en 2016. Así el país se convierte en mayor productor de basura electrónica de toda Latinoamérica con once kilos aproximadamente de basura por persona en 2018, de acuerdo con el informe “Perspectiva de la gestión de residuos en América Latina y El Caribe” de las Naciones Unidas.

Es por ello que grandes compañías como WOM o Sodimac, entre otras, están estableciendo puntos de reciclado a lo largo de todo el país para controlar toda esa basura electrónica e intentar darle un nuevo uso.

Junto a ellos existen otras muchas opciones para este reciclaje en particular. La Fundación Chilecenter, organismo que busca disminuir la brecha digital en el país a través de la reutilización de aparatos computacionales en desuso, tiene puntos de reciclaje repartidos para que los ciudadanos puedan acceder a estos lugares más fácilmente.

Chilerecicla es otro ejemplo, donde se retiran los desechos directamente desde casa de los clientes para llevarlos a su planta de reciclaje en camiones acondicionados para ello hasta Chillán, donde se encuentra su planta.

Existen muchas alternativas, como Recycla Chile, pero todo pasa por una concienciación del problema, ya que según los datos la basura electrónica va a seguir aumentando exponencialmente, por lo que se hace más acuciante contar con medidas de reciclado como la regulación o la educación de la sociedad.


Imagen principal cortesía de Simson Petrol / Unsplash. Interior: PixabayFancycrave.com / Pexels, BBC, Recycla Chile.

TAGS: basura electrónica / RAEE / Reciclaje / Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos

30/04/2019 / Autor: Raquel Lop

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