PassivHaus: uno de los estándares de edificación más sustentables del mundo llega a Chile

25/07/2019 / Autor: Raquel Lop

Por primera vez en Latinoamérica se construirá bajo la certificación PassivHaus, estándar originado en Alemania durante los años noventa y que busca la eficiencia energética en todos los aspectos posibles. Una innovadora normativa, ya presente en Europa, Estados Unidos y China, que el próximo 8 de agosto tendrá a sus más grandes exponentes en nuestro país.

¿Una casa eficiente energéticamente y de precio asequible? Esto ya es posible, porque Chile se convertirá en el primer país de Latinoamérica con un edificio residencial construido con la certificación PassivHaus. Este es un estándar que permite mejorar la calidad de vida al interior de los hogares gracias a procesos de climatización amparados por el instituto a cargo, presente en varias partes del mundo y con próxima llegada a esta parte del continente.

Este sistema prioriza el rendimiento energético de una edificación desde su diseño, resolviendo constructivamente las pérdidas de energía (puentes térmicos) e infiltraciones. Su trabajo es prestar una atención especial a la envolvente del edificio (espacio que delimita la parte interior de la exterior) para un efectivo aislamiento, como también al sistema de ventilación controlada.

Lo anterior optimiza la capacidad de aislación en cualquier época del año, al integrar una capa global y continua de envolvente, además de corregir la disposición de ventanas que utilizan cristales “bajo emisivos”, es decir, capaces de reflejar el calor hacia el interior de la vivienda en invierno y mantenerlo en el exterior durante el verano.

La certificación PassivHaus utiliza un sistema de ventilación mecánica que permite climatizar los departamentos a través del intercambio de calor ejercido entre el aire que se extrae de la vivienda con el que se inyecta a los espacios, el que es simultáneamente filtrado.

De esta manera, el proyecto es capaz de alcanzar un ahorro energético de hasta 90% en climatización frente a un edificio convencional (dependiendo del clima donde se instale la casa), ya que se calefacciona o se enfría por sí mismo, logrando mantener una temperatura homogénea que ronda entre los 19 y 25°C.

“Una de las ventajas de este estándar es que no necesita un sistema de calefacción. El sistema de recuperación de calor permite que la vivienda se ventile las 24 horas del día, y provoca que el aire que sale y el que ingresa se crucen, pero no se mezclen y se transfiera el calor”, explica Rodrigo González, Gerente General de la inmobiliaria Urbes, quienes realizarán la primera “casa pasiva” en Chile.

Roberto Urzúa, arquitecto y PassivHaus Designer, detalla el funcionamiento del sistema de recuperación de calor: “Se realiza a través de un dispositivo del tamaño de un calefont que provoca que el aire que sale y el que ingresa se crucen, pero no entran en contacto, y se transfieran el calor. Por ejemplo, si afuera la temperatura es 0° y en la vivienda 20°, el aire entra a 18° porque el que sale le transfiere más del 85% de la energía”.

Otra característica de estas edificaciones es que resultan “amigables” para nuestro organismo, ya que solo ingresa aire filtrado renovado constantemente. Por su condición, es libre de contaminantes, polen, ácaros y polvo, liberando las concentraciones de CO2.

“El sistema mecánico de ventilación tiene un filtro que evita el ingreso de alérgenos y material particulado. Mejora la calidad de vida de los residentes, sus condiciones de salud y la calidad del sueño. Además, el estándar ofrece una excelente aislación acústica que posibilita la eliminación de ruido exterior”, sostiene Urzúa.

 

Todo el mundo puede tener una casa bajo este estándar, pero para que se reconozca oficialmente debe contar con un certificado que solo puede obtenerse con un técnico de PassivHaus. Su rol es supervisar el proceso de construcción, para luego extender el documento oficial para finaliza el proceso.

Los criterios para los estándares de estas edificaciones, según el Passive House Institute, son: que la demanda de calefacción no debe exceder los 15kWh anuales por metro cuadrado de espacio habitado; la demanda de refrigeración tiene que ser aproximada a esta demanda de calefacción (15kWh anuales/m2a), más una permisividad adicional dependiente del clima para la deshumidificación; la demanda de energía primaria (calefacción, agua caliente y electricidad) no debe ser mayor a 120kWh por metro cuadrado del espacio habitable; la hermeticidad tiene que tener un máximo de 0,6 renovaciones de aire por hora (valor con un diferencial de presión de 50 Pa; y el confort térmico debe estar en todas las áreas de la vivienda durante todo el año, a no más de 25°C.

PassivHaus en el mundo

Todo esto comenzó en Europa por dos académicos. Bo Adamson, de la Universidad de Lund (Suecia), y Wolfgang Feist, del instituto Alemán de Edificación y Medio Ambiente, fundaron en 1994 el PassivHaus Institut (PHI) en Alemania, con el fin de calificar las viviendas que se adaptan al estándar de estanqueidad.

En el marco del cambio climático global, PassivHaus se ha consolidado en Europa, América del Norte y China, principalmente por la madurez de sus soluciones a nivel global y la sencillez del propio protocolo de certificación. Así, se considera como una real solución al impacto que generan las edificaciones convencionales para el medio ambiente, que representan aproximadamente el 40% del consumo de energía a nivel  global, según el United Nations Environmental Program, además de ser el mayor aporte en las emisiones de CO2.

Se estima que se han construido más de mil casas con esta certificación, sobre todo en Alemania y Austria, aunque en otros lugares como España –donde por sus condiciones climáticas se podría ahorrar hasta un 60% respecto al consumo– también hay multitud de ejemplos.

“La certificación PassivHaus no solo anticipa la normativa europea de construcción para la próxima década, sino también da en nuestro presente una garantía para aquellos promotores que quieren obtener edificios de muy altas prestaciones térmicas, energéticas y de confort. El estándar PassivHaus ha madurado durante los últimos veinte años convirtiéndose en referencia internacional de edificios de muy bajo consumo energético (nZEB)”, se explica desde Energiehaus Arquitectos, quienes en agosto del 2014 se convirtieron en la primera empresa española homologada para certificar edificios según esta forma.

En Estados Unidos, fue en 2003 cuando se dio inicio a la primera obra construida. Fue en la localidad de Urbana (Illinois), pero no estaba certificada. Es por lo anterior que el verdadero inicio de este tendencia fue con el primer proyecto certificado por el PassiveHouse Institute of the US en Salt Lake City (Utah), bajo un acuerdo operativo con el instituto alemán.

Lo mismo ocurrió en China, donde la  primera certificación de Passive House fue realizada en julio de 2015, en la ciudad de Zhuozhou.

Hoy es posible consultar todas las construcciones realizadas bajo esta manera gracias a una base de datos que recoge las experiencias en diferentes países.

PassivHaus en Chile

Desde este instituto aseguran que en nuestro país ya se han desarrollado algunas viviendas con este tipo de construcción. Estas serían en las regiones más australes, donde las condiciones climáticas y de contaminación alcanzan a ser extremas. Al igual que en el caso chino, hasta ahora ninguna de ellas se ha certificado y solo se cuenta con una mención honorífica, la que atañe a su bajo únicamente a su bajo consumo energético.

No obstante, se ha dado a conocer que pronto existirá la primera vivienda con el sello PassivHaus. Se llamará “Eloísa” y será desarrollada por inmobiliaria Urbes, con aportes de Vantrust Capital e Inmobiliaria FG. Se asegura una inversión aproximada de US$ 20 millones en la comuna de Ñuñoa, frente a la Villa Frei. Contará con cinco pisos, 117 departamentos y cumplirá con todos los principios de esta normativa.

El Gerente General de Urbes, Rodrigo González, afirma que la inmobiliaria tiene en carpeta al menos cinco proyectos de este tipo tanto en Santiago como en regiones. La empresa señala su convicción por una eficiencia energética como pilar de su servicio, desmitificando un alto costo asociado.

“Para el comprador, la sobreinversión en este tipo de proyecto es en torno a un 5 y 10%, pero que recupera en el mediano plazo, con el ahorro de lo que habitualmente destina en sistemas de calefacción en invierno o enfriamiento en verano. Atributo del cual continuará beneficiándose el resto de su vida”, sostiene.

“Hoy será mucho más sencillo aplicar el estándar ya que el Instituto PassivHaus acaba de abrir una sede en Chile, lo que facilita la capacitación de los profesionales, de la mano de obra, la disponibilidad de materia prima y el mismo proceso de certificación, permitiendo el acceso a todo el expertise del estándar a nivel global”, continúa González.

El próximo 8 de agosto, de la mano del instituto mencionado, se realizará la exposición “Estrategia PassivHaus contra la pobreza energética Chile pionero en Latinoamérica”, que contará con diferentes expertos de la normativa. Algunos de ellos son Germán Velásquez de VArquitectos (España), desarrollador del edificio PassivHaus más alto del mundo; el consultor Koldo Monreal, especializado en el campo de la hermeticidad, ventilación y ensayos Blowerdoor; y Javier Flórez experto PH del iPha Alemania.

Hace poco Velázquez comentó, en una entrevista de País Circular, que esta certificación se podría implementar en toda la geografía de Chile.

“Si bien es cierto que hay climas donde es más favorable hacerlo, el estándar se empezó a aplicar en el norte de Europa, en un clima riguroso en invierno, y en verano hay temperaturas relativamente suaves. En el norte de España, en cambio, tenemos un clima que no es tan frío en invierno, y en verano es un clima más cálido. La gran ventaja es que es fácil implementar PH. Pero, por ejemplo, en Bilbao bastaría con poner 15 centímetros de aislamiento en fachadas, cuando en el norte de Europa estaríamos hablando de entre 35 y 40 centímetros. Es decir, con recursos muy limitados vamos a conseguir viviendas de consumo casi nulo o pasivo, y tienen unas prestaciones espectaculares”.

Finalmente, Velázquez concluye que “lógicamente si vamos al extremo norte o al extremo sur de Chile, donde hay otro clima, habrá que invertir un poco más y estudiarlo muy bien para que tenga un funcionamiento óptimo. Pero en Santiago, que tiene un clima relativamente suave y parecido al norte de España, es fácil implementar el estándar PassivHaus”.


Imagen principal cortesía de Breno Assis / Unsplash. Interiores: Passive House Institute, Varquitectos.

TAGS: Casa Pasiva / certificación / ecología / Eficiencia Energética / eficiencia térmica / Passive House / PassivHaus / Sostenibilidad

25/07/2019 / Autor: Raquel Lop

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