La revolución del Blockchain: descentralización y seguridad de la información al alcance de la mano

06/09/2018 / Autor: Innovacion.cl

El blockchain es un concepto que está en boca de todos en la actualidad como una de las herramientas que van a revolucionar todos los sectores que están en busca de la anhelada «transformación digital».

Fue el protagonista indiscutido del primer Simposio de Tendencias Digitales celebrado en Chile recientemente y hasta la Bolsa de Comercio lo está implementando. Se trata de Blockchain, la tecnología de la cadena de bloques que se ha tomado todas las conversaciones sobre transformación digital.

Pero, ¿qué es realmente el blockchain y cuáles son sus características y usos más importantes? Aquí un repaso de este concepto y su funcionamiento.

El sistema blockchain (cadena de bloques, en español) es un registro de transacciones digitales, una enorme base de datos compartida online donde están inscritas todas las operaciones realizadas con una divisa electrónica, tanto operaciones de compra-venta como cualquier otro tipo de transacción.

Es decir, se trata de un método para registrar datos, una especie de archivo Excel compartido en la red. En él no se puede borrar información si no se cuenta con el permiso de todos aquellos que comparten la información. Solo se pueden añadir nuevos registros, protegiendo de esta forma toda la información.

Comenzó en 2009, cuando Satoshi Nakamoto (creador del Bitcoin) lo desarrolló como un modelo de transacción de criptomonedas para realizar intercambios con su divisa digital a través de esta tecnología de registros.

“Lo que nos va a permitir blockchain –dice Martin Hagelstrom, responsable del blockchain de IBM para América Latina– es repensar los modelos de confianza. Básicamente tenemos una única versión de la verdad, cada uno de los participantes tiene una copia de este registro de transacción que se va sincronizando y que mediante un modelo de consenso podemos estar tranquilos en cuanto a las transacciones finales”.

Componentes

Blockchain es una base de datos compartida organizada en bloques (que son los propios registros) donde se inscriben mediante códigos encriptados, los cuales solo pueden ver el que envía y el que recibe las operaciones, cantidades, fechas y participantes que pasan a través de computadores que se conocen como nodos.

Los bloques son como un libro de registros de las operaciones en red en un tiempo determinado (en el caso de bitcoin, son unos diez minutos). Cuando pasa ese plazo, el bloque se cierra y se abre otro que incluye al anterior. De esta forma, el bloque está operativo en cada momento y es a su vez una copia de seguridad, ya que todo el mundo sabe siempre qué ha hecho el resto de usuarios.

Cada bloque está formado por tres elementos: información (transacción, contratos…), hash (contraseña numérica) y hash del bloque anterior. El hash es un número de identificación del bloque que se caracteriza por ser único e irrepetible y se genera de acuerdo con el contenido.

Los bloques se ordenan en la cadena por orden cronológico. Gracias al hash, todos los bloques tienen la referencia del bloque que los creó, por lo que solo los bloques con hash válido se introducen en la cadena y se replican a todos los nodos. Si el contenido de un bloque se modificara, el hash cambiaría, por lo que la red de computadores se daría cuenta de la anomalía y lo invalidaría.

Los nodos “mineros” (usuarios) son los encargados de crear los bloques que forman la cadena, añadiendo el hash correspondiente y las nuevas transacciones introducidas en la red. Además son los encargados de revisar que no sean adulterados.

Los mineros necesitan de una alta capacidad de procesamiento informático, ya que deben probar combinaciones para dar con el hash correcto. No existe una fórmula matemática para ello.

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Características principales

Principalmente, las dos características más importantes de la cadena de bloques son la descentralización de la información y la seguridad de las transacciones.

Permite acabar con los intermediarios, ya que, así como los bancos actúan como intermediarios en las transacciones centralizando toda la información (y bajo cuyas condiciones todo el mundo está obligado a actuar), el blockchain descentraliza los datos.

Los registros (o bloques) los hacen los miembros de la comunidad, por lo que son compartidos y validados por todos los nodos. Así, no hace falta una supervisión como la que realiza un banco ya que todos los miembros del sistema saben quién ha realizado un movimiento y cuándo.

En realidad, el sistema no es descentralizado, es en realidad distribuido. Al tratarse de una red P2P, todos los nodos son iguales entre sí, asegurando así su correcta distribución.

Al tener esta característica, resiste a ataques informáticos, fallos o falsificaciones, ya que toda la información está enlazada y cifrada: se protege la privacidad y seguridad de las diferentes transacciones.

En concreto, para validar una transacción es necesario que existan varios nodos que la verifiquen para que se realice. Una modificación en una de las copias no serviría de nada ya que es una base abierta y pública y debería cambiarse en todas las copias. Por ello es una herramienta de gran seguridad frente a manipulaciones.

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Funcionamiento

El sistema podría resumirse así: un ente (A) quiere mandar algo a otro ente (B). Los datos de esa transacción se envían a una red peer to peer (como los archivos torrent) a través de los nodos.

Los bloques se construyen con múltiples transacciones y son vinculados por los “mineros”, que, probando combinaciones, dan con la única correcta para hacerlo. A medida que el blockchain crece (es decir, a medida que hay más información), las combinaciones son más complejas y se requiere un mayor esfuerzo para dar con la combinación adecuada.

La transacción desde A a B es validada por otros mineros, lo que significa que el bloque es añadido a la cadena y es visible para todos de manera permanente en el registro.

Por último, tras estos pasos de validación, la transacción es recibida por el ente B.

Tipos de blockchain

Existen varios tipos de blockchain, según explica Cristobal Pereira, CEO y Cofundador de Mi futuro: “Las blockchain públicas, como bitcoin y etherum, hoy en día están soportadas por una red de ordenadores alrededor del mundo. Pero empiezan a desarrollarse también las blockchain privadas, donde uno de los grandes líderes ha sido el proyecto de IBM Hyperledger”.

El blockchain público se caracteriza por ser accesible a cualquier usuario en el mundo. En particular Bitcoin se compone del protocolo Bitcoin, el token bitcoin (unidad) y la blockchain o base de datos de registro.

La cadena de bloques privada es una forma más nueva que la pública y se caracteriza por no estar abierta al público sino que solamente se puede acceder a ella a través de una invitación, es decir, el proceso de consulta, validación y participación están limitados a unos nodos.

Por último, existe un tercer tipo, la blockchain híbrida, donde los nodos son invitados para entrar, pero las transacciones son públicas. Algunos ejemplos son BigchainDB (un proveedor de tecnología Blockchain) o Evernym, que quiere facilitar la gestión de la Identidad Digital Soberana.

Para las empresas es necesario decidir qué tipo de blockchain quieren implementar. “Es importante considerar los costos de las transacciones. Cuando uno opera en una blockchain pública tiene que tener en consideración que hay costos de transacción asociados por el solo hecho de inyectar datos dentro de la blockchain y hacer modificaciones dentro de esos datos. En las blockchain privadas uno se ahorra estos costos pero son más permisionadas, donde uno desarrolla algo en relación a lo que uno busca”, comenta Pereira.

Más información en este video de 45 minutos.


Escrito por Raquel Lop. Imagen principal cortesía de  Andre Francois / Unsplash. Interior: David Shares y Mike Alonzo / Unsplash

TAGS: Bitcoin / blockchain / cadena de bloques / criptomoneda / descentralización / digital / Finanzas / Internet / Seguridad / transacción

06/09/2018 / Autor: Innovacion.cl

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