Producto artesanal que entró fuerte en mercado gourmet:

Descubra la innovadora fórmula de Cerveza Kross

30/03/2015 / Autor: Sebastián Andrade

José Tomás Infante, creador de Cerveza Kross: “Desde su creación, sabíamos que teníamos que ser innovadores en este difícil mercado del consumo masivo”.

El cerebro detrás de esta innovadora cerveza, José Tomás Infante, jamás imaginó que una salida a un conocido bar irlandés de Santiago (GeoPub) el año 2003 sería la semilla que diera inicio a Kross, una cerveza artesanal chilena, de la que se habla mucho y que supo conquistar a un exigente público, que la prefiere y consume de manera frecuente.

Sin embargo, el azar y la feliz coincidencia hicieron que José Tomás se encontrara con Asbjorn Gerlach, dueño del local, que había sido microempresario cervecero en Alemania. De inmediato hicieron buenas migas y vieron la posibilidad de comercializar en otros pubs y restaurantes la rica cerveza que vendía Asbjorn en este local. Así, ambos partieron arrendando una cervecera donde producían barriles, desde la cual se enfocaron desde el principio en el mercado Premium.

José Tomás cuenta a Innovación.cl que al año siguiente compraron su propia llenadora, que les permitió disponer de cervezas para bares y restaurantes. “El negocio lo comenzamos ofreciendo shops a estos locales, que eran no más de cinco en un comienzo, los que de a poco fueron creciendo gracias al ‘boca a boca’, herramienta de marketing que nos resultó a la perfección”. Agrega que tenían muy claro que la marca debía construirse desde el ‘boca a boca’, por lo que todos sus esfuerzos financieros en marketing estaban enfocados en los puntos de venta. Para ello, desarrollaron capacitaciones a los garzones, explicarle al dueño porqué se trataba de una cerveza diferente, degustaciones, esfuerzos por estar presentes en las cartas, promociones, etc.

Desde entonces, las mayores ventas, reconocimientos, alianzas estratégicas y aumento de capital fueron los suficientemente importantes como para llegar hoy a producir más de 95.000 litros mensuales, en sus cinco marcas estables (Golden Ale, Stout, Kross5, Pilsener y Maibock), además de dos marcas estacionales al año, denominadas series experimentales. “Para todos los gustos y tipos de consumidores”, explica José Tomás.

Al cumplir cinco años, el año 2008, los socios de Kross pensaron que era un buen momento para celebrar el éxito alcanzado y sacaron la Kross 5, como homenaje por lo hecho. Pero lo mejor estaba por llegar en términos de crecimiento: los contactó la empresa Peumo, que es la distribuidora de Viña Concha y Toro, para ofrecerles una alianza estratégica y ofrecerles un canal de distribución que hasta entonces no tenían. “Teníamos claro que para estar en este mercado, necesitábamos un buen socio en el área de la distribución, porque si queremos competir con los grandes como CCU, que tiene un tremendo portafolio, es imprescindible tener un buen socio de distribución”, relata el fundador de Cerveza Kross. Y el año 2010 vino un hito comercial del que se habla mucho en el ecosistema emprendedor: Viña Concha y Toro ofreció comprar el 40% de la compañía y convertirse en socios. Propuesta que fue aceptada por parte de los socios fundadores que mantuvieron para sí el control de la compañía.

LOS CUATRO PILARES DE KROSS

Mirando el camino recorrido, José Tomás cuenta que siempre supieron que la innovación debía ser el eje central en el desarrollo de este emprendimiento. “Sabíamos que íbamos a competir con los grandes en el consumo masivo y que, por lo mismo, si no innovábamos y ofrecíamos algo diferente, no tendríamos ninguna posibilidad de ser exitosos. No podíamos ofrecer más de lo mismo”. Por eso, se plantearon ser una compañía que se sustentara en cuatro pilares: calidad, en donde el consumidor constate siempre que está frente a un producto de excelencia; la innovación de hacer algo diferente en muchas áreas, como el empaque, diseño, etiquetas y forma de comunicar. Por eso sacaron la serie experimental, que son más arriesgadas, con el objetivo de llamar la atención del consumidor. El tercer pilar es el crecimiento, porque la idea de los socios es hacer crecer a Kross para que sea un actor relevante del mundo cervecero premium. Y el cuarto es la rentabilidad, para que los socios la vean como un buen negocio.

Además, han innovado en el sentido de incorporar ideas que no son propias del mundo cervecero, como tener una sala de ventas, desarrollar tours mensuales a la planta y tener una política de puertas abiertas en la cervecería. “Somos abiertos a la comunidad. Ahí también quisimos innovar porque pensamos que ser cercanos y auténticos con nuestro público es una manera de generar un vínculo importante y duradero”. Por eso, si pasa cerca de Curacaví y quiere tener una experiencia diferente, una buena idea es conocer cómo se produce cerveza chilena de la mejor calidad.

TAGS: Cerveza artesanal / Cerveza Kross / Emprendimiento chileno

30/03/2015 / Autor: Sebastián Andrade

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