Coworks, Cafeterías y Work Café: la lucha por atraer nuevos clientes

25/01/2019 / Autor: Raquel Lop

En la actualidad los espacios colaborativos, lugares donde las personas pueden trabajar y tener reuniones de forma cómoda y por un menor (o nulo) arriendo que una oficina normal, están posicionándose como una opción más que atractiva para emprendedores a través de los coworks o el exitoso modelo del “work café”.

Un emprendedor que no tiene dinero para arrendar una oficina no tiene que, necesariamente, quedarse en casa trabajando, exponiéndose a diluir los límites entre su vida laboral y familiar. Para él, hoy, existen diversas opciones que aseguran la comodidad de un “espacio de trabajo” con la flexibilidad que su estilo de vida precisa.

Puede decidir ir a una cafetería clásica, ya que hoy en día cuentan con servicios como Wifi y climatización. Y aunque esta puede ser una buena opción, podría no resultar idóneo para tareas que requieren mayor concentración.

Entre las cafeterías, Starbucks fue una de las primeras en el mundo que entendieron esta necesidad concreta de sus clientes de trabajar, estudiar y disfrutar de un café sin que nadie los molestara. Aunque iniciada como cafetería, comenzó a presentar tintes de cowork al compartir Wifi y espacios colaborativos de trabajo.

Pero además de este espacio, un emprendedor puede decidirse por opciones más cómodas para trabajar, espacios creados específicamente para ello. Estamos hablando de los Coworks y los Work Cafés, con diferentes características pero al mismo tiempo ambos siguiendo la idea de un espacio de trabajo colaborativo.

Más allá de una cafetería

De la necesidad de espacios más especializados de trabajo nació la idea de Cowork, cuyo antecedente más claro se encuentra en Berlín en 1995 con uno de los primeros hackerspaces del mundo donde las personas trabajaban y se conocían. En 1999 el concepto de coworking ya se materializó con la creación del primer espacio de esta clase en Nueva York.

Aun así, no fue hasta 2005 cuando se abrió el primer coworking oficial, que fue en San Francisco como una cooperativa sin fines de lucro que ofrecía ocho mesas, Wifi, almuerzos compartidos, descansos, meditación, masajes y paseos en bici. Finalmente, fue en 2007 cuando el término coworking fue tendencia y empezó a formar parte del vocabulario de los medios de comunicación norteamericanos.

Las cafeterías comparten diseño, mobiliario cómodo, internet y café, pero el coworking ofrece ciertas ventajas sobre estas cafeterías más tradicionales. En un cowork la señal de Wifi suele ser mucho más regular y también hay más opciones para cargar los diferentes dispositivos.

El coworking está dedicado al networking y a conectar con las otras personas para buscar clientes o proveedores, un espacio donde se puede crear una comunidad para intercambiar ideas, proyectos y conocimientos, algo que no se encuentra en las cafeterías. Además, estos lugares de café no son muy profesionales para realizar presentaciones o entrevistas, mientras que un cowork contiene salas especiales para ello.

Con dos tipos de cowork existentes, los públicos y los de membresía, donde los segundos son los más habituales, las posibilidades de una oficina de calidad fuera de casa aumentan. Los coworks públicos son relativamente nuevos y, aunque no hay compañeros fijos, también sirven para desarrollar las habilidades blandas, es decir, las sociales.

Además de un sitio donde poder compartir los gastos de arrendar un local, en los coworks también se ofrece recepción de correspondencia, escritorios, salas de reuniones, atención de llamados, baños, impresora, Wifi y en ocasiones estacionamientos de autos así como café gratuito, en la mayoría de los locales.

Para un emprendimiento, un cowork trae variados beneficios, entre los que se encuentran: generar contactos al relacionarse con otros emprendedores del mismo rubro o de otro complementario; reducir costos al no tener que arrendar una oficina propia con todo su equipamiento; compartir experiencias descubiertas por otros emprendedores; tener un espacio más profesional para las reuniones; evitar el aislamiento de trabajar solo en casa; y la realización de charlas públicas de diferentes temas.

Coworking chileno

Como parte de los coworks públicos en Chile destaca Infante 1415, llamado así por su dirección. Enclavado en Providencia y financiado por su municipalidad, se define como un “centro de creación abierto a la ciudadanía impulsado por la Municipalidad de Providencia, destinado a favorecer la innovación y la creatividad desde el trabajo colaborativo y la participación”. Además es la sede de charlas y parte del ecosistema del emprendimiento auspiciado por el Centro de Desarrollo de Negocio de Providencia.

Como parte de los coworks privados se puede encontrar a CoWork Latam , que cuenta con siete sedes en Santiago y una en Puerto Montt. Se han posicionado dentro del mercado de los espacios de trabajo gracias a la infraestructura que ofrecen, los bajos costos, la calidad de networking y los variados servicios.

Otro ejemplo es Urban Station, franquicia que opera con cuatro sedes (en Santiago y Concepción), y que se desarrolla a través de la membresía pero pudiendo pagar desde el uso de dos horas hasta el pago mensual de los coworks más normales. Comprometidos con los emprendedores que no tienen un lugar fijo de trabajo, cuenta con espacios abiertos, salas de reuniones y locaciones para eventos, además de café e infusiones y distintas comidas.

Por su parte, StartUp Chile tiene una alianza con una empresa de coworking que opera en alguno de sus espacios. Así han realizado un convenio con sus asociados, haciendo más profesional las operaciones para conseguir un ecosistema más activo en Latinoamérica.

De esta forma, el mercado de los coworks se está profesionalizando con la llegada de franquicias internacionales como We Work. Se espera una buena respuesta de los clientes chilenos y, pese a que la mayoría dice que es caro, son valores estándares muy ajustados a la realidad de tener tantos beneficios en un ecosistema que funciona.

Está pendiente la implementación de un cowork rural, iniciativa que tiene a la aceleradora de negocios de AgroWine Lab con el foco en encontrar el apoyo público y privado para estructurar un concepto adaptado a las necesidades de regiones, y en particular, de zonas agrícolas donde se ha proyectado un boom debido a la gran cantidad de agrónomos y técnicos agrícolas.

En este desafío, AgroWine Lab, en alianza con SplashCoworking de Texas, lanzaron el Global Co-Work Circle que es una red internacional que unirá coworks de todo el mundo para crear mayores oportunidades de negocios.

 

Chile exporta el Work Café

Continuando con este modelo de espacio colaborativo de trabajo, en Chile comenzó una nueva iniciativa de atención al cliente que vincula a los bancos con los coworks.

Todo comenzó con Banco Santander en el año 2016, cuando decidieron abrir una sucursal que aunase el concepto de banco, espacio colaborativo y cafetería de especialidad. Así comenzó el éxito, ya que la atención bancaria pasaba a ser más extensa, al mismo tiempo que existía la posibilidad de tener café de calidad y se podía utilizar el espacio de coworking, aún sin ser cliente del banco.

En este lugar, además del café y banco, se encuentran mesas de trabajo, tecnología autoservicio e incluso ejecutivos especialistas en asesoría financiera a disposición de los usuarios. Además, realizan charlas y conversatorios con expositores de alto nivel.

El proyecto de este banco fue toda una innovación de gran éxito y se empezaron a abrir sedes a lo largo de todo Chile, contando en la actualidad con 41 sucursales en el país. Como inciso, el Work Café de la calle Bandera en Santiago se convirtió en la cafetería que vende más tazas de café al día, es decir, que se ha consolidado como el lugar que vende más café a nivel nacional.

Además esta idea se va a intentar replicar en otros países como Inglaterra, Brasil y México Argentina o Portugal, y ya ha sido puesto en marcha en España.

Una de las razones de su enorme éxito es la calidad del café y su apuesta por convertirse en una cafetería de especialidad, aunque este café hay que pagarlo, no como en coworks. Fue la compañía COFI la encargada de las sucursales, quienes tenían el objetivo de dar a conocer la diferencia entre un café de calidad y lo que se comercializa en grandes cadenas. Además también pretendían enseñar a los clientes sobre la cultura del café con sus baristas y diferentes tipos y formar de hacer esta bebida.


Imagen principal cortesía de Shridhar Gupta / Unsplash. Interior: Nathan Dumlao y Helena Lopes / Unsplash

TAGS: cafetería / Colaboración / Cowork / oficina / Trabajo / work café

25/01/2019 / Autor: Raquel Lop

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