El arte de percibir: la abstracción geométrica como símbolo de innovación y progreso

08/08/2019 / Autor: Raquel Lop

El arte cinético, surgido en la década de 1960, es un fenómeno que genera una manipulación sensorial a través del movimiento. Con grandes exponentes latinoamericanos, entre las que se incluye la chilena Matilde Pérez, el uso geométrico y la percepción de los colores que conlleva esta disciplina se convirtió en un símbolo de modernidad y de pensar nuevos formatos para el público.

El 27 de julio fue un día triste para el arte. Ese sábado, en París, falleció uno de los máximos exponentes del arte cinético y óptico en el mundo. Se trataba de Carlos Cruz-Diez, nacido en Caracas pero residente en Francia desde la década de los 60, quién dejó obras en algunos de los museos de arte contemporáneo más importantes del mundo. El Tate Modern de Londres, el Pompidou de París, el Museum of Fine Arts de Houston o el MoMA de Nueva York, son algunos de estos.

En Chile, además de las obras que pueden verse en el Museo de la Solidaridad de Santiago, también expuso en otros recintos. La Fundación CorpArtes, en 2016, recogió Chromosaturation, una instalación inmersiva estrenada en 1965 y que muestra tres salones saturados de color por donde el espectador pasea y se imbuye en la percepción de las tonalidades.

Una gran pérdida que ha puesto de nuevo al arte cinético sobre la mesa. Una corriente que investigó y experimentó con la percepción y el movimiento, rechazando el arte figurativo y esa necesidad de reflejar el entorno. La forma geométrica adquirió más atención: una abstracción que ofreció un nuevo vocabulario visual.

De esta forma se establecieron los movimientos del arte óptico y el arte cinético. Si bien ambos están estrechamente vinculados y, en muchas ocasiones, suelen diluirse sus límites, presentan principios artísticos diferentes: el óptico hace referencia a la manipulación sensorial a través del color y la forma; mientras que el cinético lo hace con el movimiento, ya sea de forma física o a través de la ilusión visual.

Estos artistas consiguieron que se desarrollase un nuevo concepto de belleza, se podría decir, reduciendo al minimalismo las expresiones. Así, se exploran las relaciones visuales entre el color, la línea y la forma geométrica para reducir la composición, gracias al desarrollo de la percepción, al conocimiento de la anatomía del ojo y al uso de nuevos materiales industriales.

“Para muchos artistas, esta estética novedosa e innovadora representaba cierta pureza y cierto sentido de libertad que sólo era posible mediante la abstracción geométrica. La idea de que una obra podía ser únicamente compuesta de la forma pura y que a la vez podía provocar la belleza resultaba revolucionaria. Estas obras reducidas a la forma pura desafiaban directamente la incuestionable autoridad que hasta el momento había tenido el arte figurativo. La abstracción geométrica, por lo tanto, se transformó dualmente en la exploración de nuevos vocabularios visuales y en una plataforma a través de la cual los artistas podían expresar un sentido de trascendencia. Esta expansión innovadora de las posibilidades del arte, que se extiende más allá de lo representativo y lo mimético, abrió el camino para que otras formas, incluyendo el diseño gráfico e industrial, fueran consideradas legítimas en el futuro”, se establece en “Las facetas múltiples de la innovación” de Google Arts & culture.

Investigación y pioneros del movimiento

Alexander Calder

Nombres como el estadounidense Alexander Calder –quién alcanzó fama internacional gracias a sus enormes esculturas móviles colgantes– o el francés Marcel Duchamp, destacaron como referentes del arte cinético, incluso como pioneros.

Pero no fue hasta la exposición El movimiento, en la galería parisina Denise René en 1955, cuando se realizó el lanzamiento oficial del arte cinético. A partir de esa exposición, Víctor Vasarely, uno de los máximos exponentes, publicó el Manifiesto Amarillo, donde define los fundamentos del movimiento.

Este artista de origen húngaro formó parte de un intercambio entre artistas europeos y venezolanos que lo llevó a participar en el proyecto de Carlos Raúl Villanueva de renovar la Ciudad Universitaria de Caracas (1944-1970), junto a varios artistas de renombre dentro de este arte cinético.

Victor Vasarely

Entre los que participaron de esta primera exposición que acuñó el término, se encontraban: Marcel Duchamp, Alexander Calder, Jean Tinguely, Victor Vasarely, Yves Klein, Jesús Rafael Soto y Pol Bury, destacando también como artistas del campo cinético a Antoine Pevsner, Naum Gabo y Yaacov Agam, entre otros. Gracias a esta exposición, surgieron, además de artistas particulares, varios grupos pioneros en Europa: Equipo 57 (1957) y Grupo de Investigación del Arte Visual (1960) en Francia; y Grupo Zero (1958) en Alemania.

El arte cinético ya era investigado y definido en la misma década de los 60, además del primer manifiesto propuesto por Vasarely. Un ejemplo de ello es el libro Orígenes y desarrollo del arte cinético (1968), del historiador de arte y tecnología Frank Popper.

En él, describe y “define, con cierto detalle, una lista de procedimientos que cubren áreas tales como la composición, el tema, el color, la forma, el volumen, la transparencia, la textura y la competencia entre elementos, inclusive fotográficos y fílmicos y que abarca temas como la yuxtaposición, la descomposición y recomposición de la película cinematográfica. Por último, en la tipología de Popper el movimiento cinético se define como el ‘movimiento expresado por el movimiento en sí’”, según Proyecto IDIS (Investigación en Diseño de Imagen y Sonido en Buenos Aires).

Latinoamérica y el desarrollo del arte cinético

Aunque Estados Unidos y Europa también recogieron el arte cinético y óptico, fueron los artistas latinoamericanos, en especial aquellos de Argentina y Venezuela, los que se aventuraron en las grandes posibilidades de esto. Sus exponentes pertenecieron, principalmente, hasta finales de la década de los 60, aunque varios casos se extendieron hasta bien entrados los 70.

Como grandes representantes del arte cinético en Latinoamérica destacan los venezolanos Jesús Rafael Soto y Carlos Cruz-Diez, el argentino Julio Le Parc y la chilena Matilde Pérez.

Para ellos, que se posicionaron como los más innovadores en este campo, además de la experimentación artística, se trataba de una contribución a la modernización e innovación tecnológica en la época, lo que ayudó a que desapareciera el estereotipo del arte en Latinoamérica como derivado de modelos europeos.

Todo “comenzó”, en concreto, a partir de la década de los 50 en Venezuela y Argentina, pero también en otros países latinoamericanos, donde tuvieron lugar una serie de cambios políticos que llevaron a la modernización de la capacidad industrial. Esto se dejó sentir también en el campo artístico.

Las obras, que se basaban en la abstracción geométrica, se expandieron y vincularon a un proceso industrial de producción. Es en este momento que “la abstracción geométrica se transformó entonces en un símbolo de modernidad, innovación y progreso”, según Kreatópolis, blog sobre industrias creativas del BID.

Jesús Rafael Soto es uno de los artistas cinéticos de Venezuela más experimentales en cuanto a medios y métodos, y comenzó a producir sus obras con ilusión óptica de movimiento mediante figuras geométricas.

“Soto sobrepasó los límites del arte cinético en la década de 1970, cuando comenzó a realizar instalaciones tridimensionales que transformaban el espacio real en obra cinética. El artista pronto obtuvo reconocimiento internacional como pionero que transformaba del arte en un experimento de innovación, y que involucraba al espectador alterando su propio sentido del espacio”, según Google Arts & culture.

Su inquietud por los espacios que manipulan cómo percibimos la realidad le llevó a crear más adelante varias instalaciones inmersivas que llamó Penetrables y cuya primera obra de esta serie fue realizada en Caracas en 1968.

Chromosaturation de Carlos Cruz-Diez

Chromosaturation de Carlos Cruz-Diez

El anteriormente nombrado y fallecido Carlos Cruz-Díez exploró, durante toda su vida, la teoría del color, convirtiéndose en un experto en producir efectos ópticos, ilusiones espaciales y de percepción. Su obra, además de extenderse en museos de arte contemporáneo de todo el mundo, además de varias galerías, se pueden ver desde los cruces de peatones en Caracas y hasta en el muro del Puerto de La Guaira.

Matilde Pérez

Matilde Pérez

Como ejemplo chileno, Matilde Pérez fue una gran investigadora del arte cinético, trasladándose a París en varias ocasiones –donde cambió el arte figurativo por el arte cinético tras conocer la obra de Vasarely– y convirtiéndose en la máxima exponente en nuestro país. Incluso en 1975, junto con otros profesores, formó el Centro de Investigaciones Cinéticas en la Escuela de Diseño de la Universidad de Chile.

“El primer problema es que el público entienda que lo que uno está haciendo es bastante geométrico, pero a la vez tiene movimiento. Es decir, yo lo llamo no sólo cinético sino también dinámica del movimiento. […] La idea es hacer sentir al espectador que hay otro mundo más allá de la realidad, de la objetividad, mundos que son del pensamiento”, explicó en una entrevista en PortalDeArte.


Imagen principal cortesía de Public Domain Pictures

 

TAGS: abstracción geométrica / arte cinético / arte contemporáneo / arte óptico / Carlos Cruz-Diez / Jesús Rafael Soto / Julio Le Parc / Matilde Pérez

08/08/2019 / Autor: Raquel Lop

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