Vendas como la piel de un tiburón y una turbina de energía mareomotriz: La carrera innovadora de Hannah Herbst a sus 19 años

16/12/2019 / Autor: Raquel Lop

Pasión por aprender, resolver problemas y ayudar a otros. Es el lema de Hannah Herbst, quien a sus cortos 14 años creó una turbina que utiliza corrientes marinas para producir electricidad y hoy, a sus 19, diseñó unas vendas reciclables antibacterianas inspiradas en la piel de los tiburones.

La historia de Hannah Herbst (Florida, 2000) y su amor por la ingeniería comienza con un campamento de verano, en 2013. Antes de eso, sus ideas iban por otro lado. Ella siempre quiso ser actriz, pero fue en ese campamento de robótica cuando descubrió su pasión por la ciencia. Además, su equipo fue el ganador de ese evento.

Los responsables de que haya ido a ese campamento fueron sus padres, cuenta un artículo de El País Semanal, “para que probase otras cosas antes de decantarse por la interpretación”. Y, desde entonces, no pudo dejar de matricularse en cursos de ingeniería, de investigación, de química y de todo lo que tuviera que ver con desarrollar nuevas cosas. A partir de este momento comenzó su interés por los proyectos científicos en ayuda de otras personas a través de la tecnología. En su corta trayectoria, ya que tiene solo 19 años, ya ha recibido premios como el de Mejor científica joven de Estados Unidos (2015) y ha entrado en la lista Forbes 2018 de los 30 jóvenes, menores de 30 años, más destacados del país.

Herbst ha participado de ferias y eventos importantes, como la Feria de Ciencias de la Casa Blanca, y fue expositora en la Cumbre de Ciencia, Tecnología e Innovación de las Naciones Unidas. Además, participó de otras instancias como: FIRST Lego League, FIRST Tech Challenge, and FIRST Robotics Competition, SeaPerch, Science Olympiad, Academic Games y el festival Unleash, en 2019.

Fue tres veces finalista de la Feria Intel International Science and Engineering (2016), ganó también en ese año el Premio Especial ASU Walton Sustainability Solutions, el primer lugar en el premio del Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea de EEUU, el primer premio de la Fundación Ashtavadhani Vidwan Ambati Subbaraya Chetty en 2019, también quedó en primer Lugar en la categoría de Ciencias Médicas Traslacionales en 2019, y Mejor en Categoría en Ciencias Médicas Traslacionales en 2019.

Herbst ahora está matriculada en la Universidad Atlántica de Florida —que tiene la equivalencia de créditos ganados de un estudiante universitario junior— mientras era estudiante de último año en la escuela secundaria. Actualmente, se encuentra en busca de su licenciatura en Gestión de TI, de acuerdo con su propia página web.

Turbinas en el océano para generar electricidad

La energía mareomatriz, aún en fase de desarrollo, podría consolidar una alternativa de futuro para generar energía limpia y renovable. “Este método consiste en aprovechar el movimiento natural del agua del mar para producir electricidad. Necesita de una gran infraestructura, la central mareomotriz, que cuenta con un embalse y sus correspondientes compuertas como dique, equipadas con turbinas”, explicó Eldiario.es.

De acuerdo al último informe de la Agencia Internacional de las Energías Renovables, en la última década casi se ha duplicado el desarrollo de la energía marítima —donde se incluye la energía undimotriz, la que procede del movimiento de las olas—, pero con cifras no muy elevadas. En 2018, la capacidad de las plantas maremotrices es de 524 megavatios, frente a los 245 de 2009. En el mismo periodo, la producción pasó de 496 a 1041 gigavatios a la hora. En cuanto a países, Francia lleva la delantera en esta energía, aunque también existen importantes plantas en Corea del Sur, Reino Unido, Escocia y Canadá, entre otros.

¿Por qué explicamos esto? Porque esta fue la energía elegida por Herbst para llevar acceso eléctrico a ciudades de todo el mundo. Todo comenzó cuando, a través de su comunidad cristiana, conoció a Ruth. Una niña de Eritrea y parte de un programa que pone en contacto a niños de países subdesarrollados con sus pares de Estados Unidos. “Cuando me contó que no llegaba la electricidad a su pueblo, pensé que debía hacer algo”, comentó en Unleash 2019, un encuentro de jóvenes talentos en Madrid.

Investigando este asunto cuando era parte de un programa de ingeniería, descubrió que algunos barcos se mueven con energía producida por el agua. “Si eso funcionaba, ¿por qué no podíamos aplicar los mismos principios para crear electricidad en el pueblo costero de Ruth?”. Con ayuda de sus mentores científicos, empezó a trabajar duramente en su objetivo y con 14 años presentó Beacon, informó El País Semanal.

Beacon o “Bringing Electricity Access to Countries through Ocean Energy” —“Llevando acceso eléctrico a países a través de la energía oceánica”, en español— es un proyecto consistente en una turbina que se introduce en el mar y que transforma la energía de las corrientes en electricidad a través de un generador. De esta forma, la iniciativa tiene el propósito de brindar electricidad estable y acceso a agua dulce a personas de países subdesarrollados.

Herbst lleva, desde entonces, una lucha por comercializar Beacon, pero las trabas burocráticas se lo han impedido. “Incluso intentó ponerlo a disposición de otros investigadores de forma gratuita, pero de momento no ha habido suerte”, dijo su madre al País Semanal.

Vendas como la piel de tiburón

Pero su desempeño innovador no termina ahí, pues recién ha presentado un nuevo proyecto, esta vez relacionado con la salud. A raíz de una herida infectada en el postoperatorio de su papá, Herbst comenzó a pensar en una solución para que no vuelva a ocurrir algo así. Aún más, cuando sucede en un país con tantos recursos como Estados Unidos.“En mi grupo de ciencias estábamos estudiando las propiedades del tiburón. Su piel está compuesta por capas que forman una malla resistente al agua y que impide el paso de las bacterias. Decidí intentar replicarlo en vendas para hacer curas”, declaró en su momento.

Y fue con los tiburones que pensó que podía aplicar algunas de sus propiedades en vendas reutilizables y mejores para la salud. “Son vendas antibacterianas porque las construimos con PDMS —el polidimetilsiloxano es una especie de silicona transparente e inerte, es decir, que en ella no se generan microorganismos, como sucede en el agua— y además son reutilizables, por lo que resultan muy económicas”, dijo Herbst al País Semanal.

En 2020, y a la espera de una patente, saldrá a la luz la compañía que ha creado para la comercialización de estas vendas, Tiburones Technologies. Así, tiene la intención de vender este producto por todo el mundo y la firme esperanza de que este proyecto sí va a conseguir una gran difusión. El objetivo es mejorar la calidad de vida de personas como ella, como Ruth y como la que debería tener todo el mundo.


Imagen principal cortesía de Hannah Herbst. Interiores: Nathan Dumlao / Unsplash y Gerald Schömbs / Unsplash

TAGS: Antibacteriana / energía maremotriz / Herbst / joven / turbina / venda

16/12/2019 / Autor: Raquel Lop

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