Cristóbal Cabello: “La bicicleta es el medio más eficiente, en términos de energía, para el transporte de las personas”

30/09/2019 / Autor: Marcelo Salazar

Los creadores de la primera bicicleta antirrobo del mercado se encuentran en su ronda de levantamiento de capital, con la que crearían nuevos productos para garantizar la seguridad de los cicilistas. Hablamos de Yerka Bikes, un emprendimiento de dos amigos que sufrieron el robo de su medio de transporte y que los hizo pensar en un sistema que apostara al todo o nada, ya que para vulnerar su sistema se requiere destruir la estructura completa. Conversamos con Cristóbal Cabello, uno de sus fundadores y actual CEO de esta startup, para conocer más del futuro de este negocio y su visión sobre la actual convivencia vial en Chile.  

“El concepto es simple: hacer que el candado de la bicicleta sea su propia estructura. Así, si alguien quisiera robarla, no tendría más opción que romperla. Eso significaría que la bicicleta queda inutilizable, por lo que no sería ‘negocio’ para un ladrón”, termina diciendo con una sonrisa convincente.

El de la definición es Cristóbal Cabello, CEO de Yerka Bikes, la startup chilena que creó la primera bicicleta antirrobo del mundo. Esto fue posible gracias a que el tubo inferior del marco puede separarse de la estructura, al igual que el del sillín, dando la posibilidad de asegurarlo a un poste, reja, o cualquier estructura vertical por donde quepan los fierros. Es así como, con simples pasos, se forma un verdadero candado a partir del mismo medio de transporte.

Esta idea venía rondando de hace tiempo en su cabeza y en la de Andrés Roi, también fundador y actual CMO de este proyecto. Ambos, amigos desde niños, sufrieron el robo de sus bicicletas en algún momento, por lo que sabían de primera fuente lo que se sentía. Fue así como en un ramo de la universidad comenzaron a diseñar los primeros prototipos, ocupando estructuras de PVC para ingeniárselas con un marco que se pudiera abrir. Luego de varios intentos, llegaron a un modelo que les gustó y que decidieron presentar en distintos fondos. Cabello recuerda que fueron a Start-Up Chile, desde donde fueron rechazados en un primer momento porque no se veía con buenos ojos un mercado para hacer bicicletas de plástico. “No explicamos bien lo que queríamos hacer, claramente. No era esa nuestra intención”, ríe antes de continuar.

Siguieron desarrollando prototipos por su cuenta hasta que llegó un primer inversionista, lo que les brindó la oportunidad de desarrollar uno más acabado. Luego consiguieron financiamiento por parte del Banco Bci, con quienes pudieron desarrollar las primeras producciones y la oportunidad de probar sus bicicletas con personas. En la actualidad, el equipo de Yerka Bikes trabaja en el cowork de ese banco, el Centro Nace, donde Cabello pide una de sus salas para narrar los inicios de todo esto.

“Era finales del 2014, hicimos un video con estas primeras bicicletas y se hizo viral. Eso aumentó nuestras ganas por volver a Start-Up Chile, pero de nuevo nos dijeron que no. Que no iba a funcionar. Seguimos confiando y en 2015 abrimos una campaña de crowfunding, donde en pocos días ya habíamos logrado nuestra meta. De hecho, en ese momento fuimos la campaña más exitosa que se haya hecho en Chile. Esa vez logramos entregar las 217 unidades que propusimos, las que incluso se vendieron fuera de Chile. Con Yerka Bikes partimos pensando así porque sabíamos que este era un problema mundial, no nacional”.

En mayo de este año, iniciaron su segunda ronda de levantamiento de capital, instancia que se ha desarrollado en el Centro Nace y que se enfoca en mejoras a sus actuales productos, como también a que todo esto “no se quede solo en la bicicleta con candado. Queremos seguir trabajando y ser referentes en seguridad urbana, permitiendo que más personas se movilicen”, dice.

Según su visión, uno de los problemas más grandes de esta industria es lo que tiene que ver con robo. “Conozco estadísticas que son una verdadera locura, casi como que cada dos segundos se roban alguna bicicleta en todo el mundo. Es un número muy grande, casi el 10% de lo que se produce terminaría siendo arrebatado”.

¿Tus clientes responder a cierto tipo de perfil o requerimiento?

Si bien tenemos de muchos tipos, ocurre algo interesante. La mayoría de las personas son de edades entre los 25 a 35 años, pero lo más choro es que la mayoría no son ciclistas. Muchos están recién pasándose a la bicicleta. Personas que quisieron dejar el auto o el transporte público. Claro, obviamente tenemos ciclistas continuos, pero lo que más nos llama la atención es ese público que se está iniciando y que el robo resulta un temor.

—O sea, desde un primer momento reconocen el problema.

Claro. Nosotros siempre resaltamos que el problema existe, no es algo que hayamos inventado para vender la solución. Los clientes se dan cuenta de eso y como ven que esto funciona, confían en nosotros. Hemos sabido que incluso se ha conformado una “comunidad Yerka”, donde nuestras bicicletas son aconsejadas por el boca a boca entre amigos y conocidos. Un gran punto de todo esto es que el fin no era únicamente hacer algo seguro, sino que también se viera bien. Juntar seguridad con diseño fue el mayor desafío.

—¿Sí? ¿Qué fue difícil?

Sí, aunque creo que funcionó bien para los términos que queríamos lograr. El diseño sigue manteniéndose limpio, como lo pensamos de un principio. Si una de nuestras bicicletas se mantiene cerrada, parece como cualquier otra del mercado, no se nota distinta. Siempre intentamos mantener esa línea con las cosas que vamos creando: hacer que se vean bien y que sean lo más seguras posible, en términos de ciclismo urbano.

¿Qué se encuentran creando en este minuto?

Hoy tenemos un solo modelo, el que se ve en nuestra página web. Viene en tres tallas distintas, en cuatro colores diferentes y en dos versiones: de una velocidad y tres velocidades. Los clientes están chochos con esta última porque les permitió moverse sin hacer mantención a los cambios, porque es una caja interna. Incluso, no requiere cadena, otro problema típico de esto. Además, contamos con cascos que se pueden plegar, que son de un proveedor que confiamos como el mejor en su rubro, al igual que vestimentas y mochilas adecuadas para transitar por la vía pública que nosotros producimos.

Según tu visión, ¿son aptas las ciudades de aquí para movilizarse en bicicleta?

No, porque creemos que en las ciudades se priorizó el auto antes que cualquier otro medio de transporte. Así de simple. Esto no es solo de aquí, porque la mayoría de las ciudades del mundo son así, lo que inmediatamente derivó en un problema de seguridad.

¿En qué sentido?

Porque los ciclistas andamos en la calle y lo que menos hay es respeto por parte de los automovilistas, ya que se apoderaron de ella. Ahí está el problema, porque la calle debe volver a ser de todos, como era en un principio. Si un peatón quiere cruzar una calle, es peligroso. Si un ciclista quiere hacer lo mismo, también, pero con los autos no pasa lo mismo. Hay una discordancia en las distintas formas de movernos y es con lo que trabajamos nosotros. Yerka Bikes nació como una empresa de seguridad, donde resolvimos el primer problema que es el robo, pero hoy queremos brindar todo lo necesario para el ciclista. Queremos atraer nuevamente la confianza de la gente hacia la bicicleta y así darle menos énfasis a los autos.

Además que, quizás como nunca antes se había visto, hoy existe una crítica tremenda hacia el auto por su impacto en el medioambiente.   

Y piensa que las bicicletas tienen más de 200 años y en algún momento se consideró que esto no servía. La bicicleta es el medio más eficiente, en términos de energía, para el transporte de las personas. No existe otro. Nuestro cuerpo es eficiente con su energía y traspasado a una bicicleta se vuelve algo increíble. Fuera de eso, es simple, no tiene complejidades tecnológicas que hagan que esto no funcione. Sí, puede que esté a años luz de la comodidad de un auto, pero hoy estamos entrando en la electromovilidad que, en conjunto con las bicicletas, puede hacernos mucho más fácil todo. Una persona que vive a varios kilómetros de su lugar de trabajo, hoy podría moverse en un sistema así. Lo haría en vez de un auto, que contamina más y ocupa mucho más espacio en donde sea. Debemos volver a lo que teníamos antes y solucionar los problemas que generamos entre medio.

¿Quiénes deben tomar la posta en ese aspecto?

Hay varias partes que deben poner de su parte. En primer lugar, hay temas de ciudad y planificación urbana que deben ver las autoridades. Si no hay espacio para que podamos convivir, no sacamos nada con que nosotros digamos que somos los más seguros.

¿Santiago no es una ciudad segura?

No. Para nada. Por ejemplo, nosotros también vendemos en Berlín y allá es distinto. Existe una convivencia con el ciclista. Todos lo son desde que son pequeños, por lo que existe un sentimiento de comunidad. En Chile hay que crearla aún y eso también es cultura, lo que se logra con un ente que regule la movilización, junto con otro que eduque a ciclistas, peatones y automovilistas. Las empresas también cumplen un rol importante en cómo concientizar a las personas sobre las maneras de moverse, ya que así pueden entregar un producto que realmente sirva. Nosotros no vendemos bicicletas porque sí: vendemos bicicletas para que cada vez más gente se mueva de esta manera.

Considerando que, comúnmente, los chilenos aprendemos las reglas del tránsito e incorporamos la educación vial cuando hacemos el curso de manejo. O sea, incluso este tipo de educación se ajusta al auto y no a otro medio de transporte.

De hecho en Alemania, durante los primeros años del colegio, te enseñan las leyes del tránsito y cómo convivir con bicicletas. Acá eso no existe pero es importante porque, siendo claros, cada vez la ciudad estará más colapsada. Eso hace que opciones como la bicicleta sean cada vez más atractivas para todos. No solamente para quienes andan en esta, sino también para los planificadores de las ciudades.

¿Cómo fue innovar en un producto que es tan antiguo como la bicicleta?

Fue interesante. Como te decía, tiene más de 200 años y la verdad es que han salido pocas innovaciones sobre esto. En su momento fueron las bicicletas plegables, un boom, quizás ahora las eléctricas, pero la realidad es que no se han desarrollado muchas cosas nuevas. De concepto, de cómo movernos y solucionar nuestros problemas. En sí es difícil, en términos de que hay muchos competidores en la industria, pero también es fácil considerando que muchos no ven cosas simples como la seguridad, lo que nosotros nos enfocamos. Entonces, es un mundo donde se puede innovar y generar un impacto muy grande.  No es reinventar la rueda, sino cómo hacer que sea mejor y segura.

Además que la bicicleta es un medio de transporte tradicional. Es casi imposible que alguien no conozca como son, o que nunca haya hecho el intento por subirse. Imagino que para ustedes es trabajar con algo muy incorporado en la mente de los usuarios.   

Sí, es el primer regalo de Navidad y uno aprende manejarla de muy joven, pero ocurre algo paradójico. Siempre, en algún momento de la vida, uno deja la bicicleta. Por múltiples razones. Entras a la universidad, o a trabajar, y ya no es la mejor opción. Yo me sigo preguntando por qué, pues esto lo sabemos hacer desde pequeños, lo hacemos de la mejor manera y nos hace bien porque hacemos ejercicio. Tenemos que retomar eso. No podemos dejar de lado un producto tan típico, que conocemos tan bien.

¿A qué atribuyes eso que mencionas? A dejar este medio de transporte.

Lamentablemente, la bicicleta se vio como algo que no era “de status”. Creo que nos influenciamos mucho con querer un auto, lo que no tiene sentido si en realidad no lo necesitas. Menos, si te mueves en una ciudad tan congestionada. Este problema de statuspartió hace no mucho tiempo, te diría unos 50 años atrás, pero recién hoy está cambiando.  Más bien, se está dando vuelta, porque nos enteramos de que los autos hacen mal en muchos sentidos y dijimos: “ah, verdad que hay bicicletas…”

Como si lo hubiésemos olvidado…

Sí, es como chistoso. Como si dijéramos: “verdad que sé andar y eso me puede servir para moverme”. Aunque no es solo eso. De pasada, hacemos deporte y no contaminamos. Siempre tuvimos esos parámetros, como también a lo que nos enfrentábamos al andar en bicicleta, como la posibilidad de que la robaran. Insisto, hoy vemos esto como la gran solución pero siempre estuvo ahí.

¿Es buen momento para cambiar nuestros hábitos?

Sí. El objetivo es darnos cuenta que la ciudad no es solo para los autos. Hay otros medios, como caminar, la bicicleta u ocupar el transporte público. Hay opciones, lo que hoy importa es elegir cuáles tomamos. Así es como se cambia el mundo.


Imagen principal cortesía Cristóbal Cabello. Interior: cortesía Yerka Bikes. 

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30/09/2019 / Autor: Marcelo Salazar

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