Inclusión tecnológica: aplicaciones al servicio de personas con discapacidad

31/07/2019 / Autor: Raquel Lop

Aplicaciones para una mejor comunicación y manejo de dispositivos móviles, aplicaciones que permiten denunciar una violación de derechos, aplicaciones para encontrar aparcamiento accesible. Son variadas las opciones específicas para personas con discapacidad, creadas con el objetivo de que puedan integrarse más fácilmente en su entorno.

“Para la mayoría de las personas, la tecnología hace las cosas más fáciles. Para las personas con discapacidad, la tecnología hace las cosas posibles”. La frase es de Mary Pat Radabaugh y resume la importancia de la tecnología en el empoderamiento de las personas en situación de discapacidad.

De acuerdo con el II Estudio Nacional de la Discapacidad (2015) en Chile, con mediciones realizadas en adultos y niños (de dos años en adelante), “el 16,7% de la población se encuentra en situación de discapacidad, es decir 2 millones 836 mil 818 personas”.

Esto supone que una parte importante de la sociedad sufre alguna discapacidad que puede afectar a su relación con el medio donde vive. Según una encuesta realizada en España por la Fundación Adecco y Keysight Technologies, siete de cada 10 personas encuestadas (un 69% de la muestra) opina que la dependencia podría reducirse a través de dos variables: accesibilidad y desarrollo tecnológico para que las personas con discapacidad puedan desenvolverse más fácilmente.

No obstante, “la mayoría de los encuestados (un 80%) coincide en que el creciente desarrollo tecnológico no ha ido acompañado de medidas de accesibilidad en el entorno que permitan la participación plena de las personas con discapacidad en las diferentes esferas sociales, lo que ocasiona situaciones de dependencia injustificadas”, expresa también la encuesta.

Alejandro Hernández, Presidente de la Fundación Nacional de Discapacitados, Consultor en Discapacidad y con más de 27 años de trabajo por la reivindicación de los derechos de las personas con discapacidad, señala en la página de esta misma Fundación: “Es preciso mirar más allá de las estadísticas, las cifras y los denominados “individuos” para adentrarnos en la realidad de personas, seres humanos sujetos de derecho que requieren (especialmente de los niños) transporte, educación, trabajo, seguridad social y vivienda, incluyendo la cultura, el ocio y el deporte”.

Con el auge de las nuevas tecnologías en todas las facetas cotidianas del día a día ha aumentado la utilización de aplicaciones específicas para personas en situación de discapacidad.

El caso de España arroja que un 60% de las personas con discapacidad son usuarios de estas aplicaciones, “siendo los que más las emplean los que tienen discapacidad visual (77%), seguidos de los que tienen discapacidad auditiva (73%), física (65%) e intelectual (50%)”, explica el informe de la encuesta de Adecco y Keysight Technologies.

En Chile, igual que en el resto del mundo, las plataformas son numerosas y variadas. Entre ellas, se encuentran las que permiten una mejor comunicación y manejo de dispositivos móviles, otras que permiten denunciar una violación de derechos (como CERMI Denuncia, que permite plantear denuncias por escrito), otras para encontrar estacionamiento accesible o para que las familias puedan encontrar a una persona con discapacidad intelectual, para asegurarse de que está bien (como CerQana).

Una que destaca es TUR4all, un buscador que muestra tanto establecimientos como actividades con información sobre accesibilidad física, visual, auditiva, cognitiva y otro tipo de necesidades. Además, gracias a la vinculación con redes sociales, los usuarios pueden valorar, puntuar y realizar comentarios.

Movilidad reducida y accesibilidad

Personas con discapacidad física cuentan con varias opciones de plataformas. Por ejemplo, en el año 2014, el Servicio Nacional de la Discapacidad (SENADIS) de Chile presentó una innovadora aplicación que muestra la accesibilidad de las ciudades. La iniciativa partió por las barreras arquitectónicas, a lo largo de todo Chile, que impiden transitar libremente y que excluyen a este grupo del a población.

En 2017 “Ciudad Fácil” ya contaba con más de 500 edificaciones, más de 50 espacios públicos, más de 50 estacionamientos y 135 veredas y cruces evaluados, expuestos en el mapa. Además, ya superaba los más de 1.100 usuarios registrados.

Se trata de una plataforma colaborativa, pues la misma ciudadanía envía los datos. Cuenta con un buscador de lugares con filtros por categorías (restaurantes, bancos, servicios públicos, etc) para que las búsquedas no sean en terreno.

Otras aplicaciones similares son Accessibility Plus, que a través de un sistema de geologalización puede localizar puntos de interés habilitados para personas con movilidad reducida; Dictant, para los que no pueden manejar bien el teclado táctil de un celular, esta app dicta los textos a través del reconocimiento de voz de Google; Disabled Park; Wheelmap o Wheelmate son algunos de los ejemplos que se pueden encontrar.

Discapacidad visual y auditiva

Las personas con discapacidad visual también cuentan con varias opciones de aplicaciones para mejorar su relación con el medio. Siri, VoiceOver, Google Talk Back, aplicaciones con Zooms, Light Detector o Lazzus son grandes opciones.

De igual modo, Be My Eyes es una gran herramienta, ya que conecta a ciegos que necesitan asistencia con voluntarios que los ayudan a través de una conexión de video directa (por ejemplo para saber si un cartón de leche está caducado).

Otra buena aplicación es Voice Dream Reader, que elabora un texto a partir de la vocalización de palabras y viceversa, siendo de gran valor para quienes tengan discapacidad visual o auditiva; o Lazarillo, una app chilena que se basa en un sistema de navegación guiada para los ciegos que requieran moverse con mayor libertad por la ciudad.

Diseñadas especialmente con un enfoque para las personas sordas o con disminución auditiva se encuentran Petralex, Pedius, uSound, Marlee Signs, Spread the Sign o P3 Mobile, entre muchos otros ejemplos.

HearYouNow ayuda a quienes no utilizan audífonos con un sistema que controla el sonido para adaptarlo a las necesidades específicas del usuario. Ava es otro ejemplo; utiliza tecnología de reconocimiento de voz para mostrar una transcripción en tiempo real, inscribiendo también un sistema de colores para distintos tonos. Otro sistema similar RogerVoice, que transcribe la conversación en tiempo real para la mayor comprensión de sus usuarios.

Inclusión en la sociedad

En cuanto a las personas que tienen discapacidad intelectual, también hay muchas opciones para su día a día. Voiceitt (anteriomente Talkitt), por ejemplo, ayuda a personas con desórdenes motores, del habla y el lenguaje, al traducir una pronunciación en un discurso comprensible con la voz propia de cada persona.

EmoPLAY ayuda a personas con autismo a reconocer, por los gestos, las emociones expresadas facialmente, favoreciendo su comprensión. Por otro lado, Pictoramas.es aumenta la comprensión del lenguaje al utilizar imágenes para la comunicación oral.

Junto a estas, hay muchísimos ejemplos de aplicaciones que guían y trabajan de acuerdo a las necesidades particulares de cada caso. El smarthphone al servicio de la inserción social, laboral y de la salud.

En definitiva la tecnología, bien utilizada, es un paso importante a la inclusión. “El grado de desarrollo de un pueblo se mide en la forma que integra a las personas con discapacidad y a quienes somos sus familiares”, según comenta el Presidente de la Fundación Nacional de Discapacitados, Alejandro Hernández.


Imagen principal cortesía de marianne bos / Unsplash

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31/07/2019 / Autor: Raquel Lop

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