Nuevo bioplástico en base a almidón reduce impactos ambientales de la producción agrícola

03/05/2019 / Autor: Marcelo Salazar

FlexBio fue desarrollado por el Centro de Investigación en Polímeros Avanzados para contrarrestar las altas cifras de consumo de plástico de la agricultura a nivel nacional, una de las áreas que más utiliza este material.

FlexBio es un bioplástico de origen renovable que optimiza de tal forma sus cualidades que, incluso, puede soportar condiciones específicas del ambiente, ya sean lluvias o radiación solar. Parte de los desafíos asociados a la eliminación de los plásticos es ofrecer un reemplazo amigable con el ambiente, como también la eficiencia del proceso.

Rodrigo Briones, investigador del Centro de Investigación en Polímeros Avanzados (CIPA) a cargo de esta tecnología, entregó más detalles.

«Dependiendo de las características que necesite el producto respecto a su aplicación final, nosotros realizamos una suerte de ingeniería inversa. Podemos dotar a este bioplástico de cierta composición y regular sus propiedades, en especial, su biodegradación. Esto último es muy importante para su compostabilidad, diferenciándolo de los plásticos tradicionales”, destacó.

Este proyecto surgió en 2016, cuando se investigó sobre el desarrollo de bioaditivos que incluyeran residuos orgánicos en su formulación para darles valor agregado a los provenientes de la Región del Biobío.

El propósito fue plastificar polímeros naturales, como el almidón, con la característica de que no se pudieran procesar directamente, debido a sus precarias propiedades físicas y mecánicas. Algunas de las anteriores son la poca flexibilidad y resistencia, además de la excesiva absorción de humedad.

Como consecuencia de ese estudio surgió Polbio, otro material que en palabras de Briones “es un aditivo de origen forestal y agrícola que otorga ventajas físicas y mecánicas cuando se utiliza en el procesamiento de matrices poliméricas termoplásticas, como el almidón, ideal para la fabricación de productos biodegradables y compostables”.

Un estudio de la Universidad de Plymouth en 2009 especificó que solo las coberturas plásticas de cultivo, reconocidas como mulching, cubre 4 millones 530 mil hectáreas del planeta. En Chile, el sector agrícola es uno de los principales consumidores de plástico, alcanzando las 71.269 toneladas en 2014. La cifra anterior corresponde al Centro de Envases y Embalajes de Chile (CENEM).

En el anterior escenario se insertaría FlexBio, contribuyendo a reducir los impactos ambientales de la producción agrícola.

“Gracias a las características derivadas de las materias primas utilizadas en su proceso de formulación, Flexbio tiene ventajas comparativas, ya que es posible diseñar su tiempo de biodegradación según las condiciones del cultivo”, sostuvo Briones.

Otra posible área de aplicación para este producto es el transporte de residuos orgánicos domiciliarios. La apuesta es facilitar el proceso de compostaje, ya que la bolsa se degradaría al igual que los residuos domiciliarios. Un sector que, con la aplicación de la Ley REP, necesitará de este tipo de productos, dando además una base de acción para sus posibles aplicaciones en dicho campo.

Claudio Toro, Director Ejecutivo de CIPA, entregó más detalles de ambos productos desarrollados.

“Polbio y Flexbio son tecnologías con un alto nivel de madurez, por eso hoy en día trabajamos en conjunto con socios estratégicos del ámbito agronómico y avanzamos en validaciones industriales para los productos finales, llevándolos próximamente a una etapa de comercialización. Por esto, esperamos que puedan acercarse pronto a los usuarios”, finalizó.


Imagen cortesía Benjamin Davies / Unsplash

TAGS: Almidón / Bioaditivos / Biodegradación / bioplástico / Compostable / cultivo / Flexbio / plástico / Polbio

03/05/2019 / Autor: Marcelo Salazar

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